Marcos Munguía, un joven ceibeño logró su sueño de obtener su título profesional en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), tras nueve años vendiendo paletas en el campus, hoy sueña con expandir su marca por toda Honduras.
Durante más de nueve años vendió paletas heladas en las calles de La Ceiba y en los pasillos del CURLA para poder costear sus estudios universitarios. Ese esfuerzo y sacrificio dieron fruto: recientemente logró graduarse como licenciado en Administración de Empresas en la UNAH, campus Atlántida.
Pero su historia no se queda allí. Con el mismo entusiasmo que lo llevó a alcanzar su título, Marcos ahora sueña con cursar una maestría y profesionalizar su emprendimiento, con la visión de crear una marca de helados que pueda distribuirse a nivel nacional.
Marcos Munguía, un ejemplo de perseverancia
La historia de Marcos es un ejemplo claro de cómo la constancia, el trabajo honrado y la perseverancia pueden abrir las puertas hacia un futuro lleno de oportunidades.
"Darle gracias a Dios porque esto es gracias a él y a la familia que está presente. Tengo pocas palabras para esto, solo darle gracias a Dios y a todos los clientes que nos compraron en su momento", expresó entre lágrimas a medios de comunicación.
Añadió: "Vamos a representar bien a la U, vamos a salir con todo el entusiasmo y seguimos con las paletas siempre, nos vemos en el Feriado Morazánico, bendiciones a todos".
Explicó que gracias al emprendimiento y al apoyo de la UNAH pudo extender sus actividades a diferentes campus en actividades especiales.
Emprendimientos en Honduras: "No hay trabas, solo excusas"
Mencionó que las trabas no existen, "las trabas las ponemos nosotros mismos porque yo fui muy limitado, tuve que crear mi propio emprendimiento para poder estudiar. No existen las trabas, nosotros ponemos las excusas, existe la voluntad, existe todo el que camina bien, la gente lo va a apoyar y yo soy un ejemplo".
A la juventud le hizo el llamado a no rendirse porque lo que a él le costó nueve años probablemente a otros les cueste menos.
La historia de Marcos Munguía refleja que no existen barreras insuperables cuando hay perseverancia y fe.
Con años de lucha junto a su familia, Marcos reafirma que la constancia, el trabajo honrado y la fe son la clave para abrir puertas hacia un futuro lleno de oportunidades. Ahora, con su título universitario en mano, sueña con consolidar su negocio y demostrar que los sueños sí se cumplen cuando se trabaja con esfuerzo.
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