El abuso sexual infantil ocurría, según la investigación, dentro del lugar donde aquella niña debía sentirse más segura: su propia casa.

El hombre que cometía esos abusos, era su padre y la oportunidad para romper el silencio apareció cuando vio policías en su colonia y decidió contarles lo que estaba viviendo.

No llegó hasta una estación policial, tampoco necesitó que alguien tocara la puerta de su vivienda para preguntarle qué ocurría.

La oportunidad apareció frente a ella y la niña decidió no dejarla pasar, vio a los agentes y habló.

Lo que contó abrió una investigación sobre una cadena de violencia que, de acuerdo con los testimonios que se obtuvieron en el caso, no se limitó a ella.

La menor y su hermano, también menor de edad, los sometieron a trabajos forzados y constantes maltratos físicos y verbales.

Pero sobre la niña pesó una acusación todavía más grave contra su padre.

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El abuso sexual infantil ocurría mientras ella dormía

Según la investigación de la Fiscalía Especial de Protección a la Niñez, el padre abusó sexualmente de su hija de manera continua durante la noche, se aprovechó de que ella dormía y estaba en condición de indefensión.

Era precisamente el hombre que debía protegerla a quien señalaron de convertir las noches en otro espacio de vulnerabilidad.

Durante el día, de acuerdo con los testimonios incorporados al caso, a los dos hermanos los obligaron a realizar trabajos forzados y enfrentaban maltratos.

Por la noche, la niña quedaba expuesta además a los abusos sexuales denunciados y la violencia, según lo reconstruido por los investigadores, no estaba afuera de casa: convivía con ellos.

Y para que alguien pudiera detenerla, primero había que romper el silencio.

condena

Vió a la Policía y lo denunció

La denuncia de la niña llegó de una forma inesperada, la menor observó que había policías en su colonia y encontró allí una oportunidad para revelar lo que ocurría puertas adentro. Se acercó y denunció a su propio padre.

Aquella declaración puso en marcha la investigación por abuso sexual infantil y los otros hechos que denunciaron contra el hombre.

Lo que hasta entonces permanecía encerrado dentro del entorno familiar pasó a manos de las autoridades y posteriormente llegó ante la justicia.

El caso avanzó hasta que la Fiscalía Especial de Protección a la Niñez consiguió una sentencia condenatoria contra el padre por los delitos de violación continuada y maltrato familiar.

La denuncia de aquella niña ya no quedó únicamente en su palabra frente a los policías que encontró en la colonia: fue un expediente que llegó a un tribunal y produjo una condena.

denuncia

Ahora falta definir cuántos años pasará en prisión

El proceso todavía tiene pendiente una etapa importante: la audiencia de individualización de la pena.

En esa audiencia se establecerá cuánto tiempo deberá permanecer el condenado en prisión.

De acuerdo con la información proporcionada, el Ministerio Público solicitará hasta 19 años de cárcel.

La condena no borra el abuso sexual infantil sufrido por la menor ni los maltratos que, según la investigación, soportaron ella y su hermano dentro de casa.

Pero el desenlace del proceso deja una señal especialmente relevante frente a uno de los mayores obstáculos que rodean estos casos: el silencio.

Todo comenzó cuando una niña encontró policías cerca de su casa y tomó una decisión que cambió el rumbo de lo que vivía: habló.

Su denuncia permitió que aquello que ocurría lejos de las miradas saliera de casa, se investigara y terminara ante un tribunal.

Esta vez, el silencio se rompió. La niña denunció, las autoridades investigaron y el hombre al que señaló —su propio padre— lo condenaron.

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