Xiomara Castro, presidenta de Honduras, enfrenta crecientes críticas luego de una serie de eventos que decepciona a muchos hondureños. El medio internacional Los Angeles Times reporta que el evento reciente de su cuñado, Carlos Zelaya, ha sido el último golpe para su administración, desilusionando a quienes alguna vez la vieron como una alternativa a la corrupción.
A pesar de llegar al poder en 2021 con promesas de cambio y esperanza, los últimos acontecimientos han dejado una sensación de frustración en gran parte de la población.
Video de Carlos Zelaya Rosales de Insight Crime
Carlos Zelaya, exdiputado del partido oficialista Libertad y Refundación (Libre) y hermano de Manuel Zelaya, expresidente de Honduras y esposo de la actual mandataria, reconoció haberse reunido con miembros de la organización narcotraficante "Los Cachiros" en 2013.
Este encuentro ocurrió durante la primera candidatura de Xiomara Castro, antes de su elección en 2021. Zelaya admitió que, en ese momento, desconocía los vínculos de las personas con las que se reunió con el narcotráfico, pero esta revelación ha sido un detonante de críticas hacia la presidenta y su gobierno.
El escándalo surgió apenas días después de que el gobierno hondureño anunciara el fin del tratado de extradición con Estados Unidos, una decisión que también ha generado polémica. Desde 2014, este acuerdo ha permitido la extradición de al menos 64 hondureños, la mayoría involucrados en el tráfico de drogas.
La combinación de estos eventos ha dejado a muchos hondureños con la percepción de que Xiomara Castro decepciona a Honduras, como señala Los Angeles Times.
¿Xiomara Castro decepciona a Honduras?
La expectativa en torno a Xiomara Castro fue alta desde el momento en que asumió el cargo. Su promesa de erradicar la corrupción y devolver la estabilidad a un país golpeado por la violencia y el narcotráfico despertó la esperanza de millones. Sin embargo, casi tres años después, el optimismo se ha ido desvaneciendo.
Los niveles de violencia siguen siendo alarmantemente altos, la economía se ha debilitado, y la percepción de que el gobierno no ha logrado cumplir con sus promesas de cambio es cada vez más palpable.
El escándalo vinculado a Carlos Zelaya no solo afecta la imagen de la presidenta, sino que también ha dejado una sensación de que el mismo ciclo de corrupción y vínculos cuestionables con el narcotráfico sigue presente en el país.
A esto se suma la renuncia de José Manuel Zelaya Rosales, sobrino de la presidenta y exministro de Defensa, quien dejó su cargo para permitir una investigación imparcial sobre su padre, Carlos Zelaya.
Los recientes escándalos y la decisión de suspender el tratado de extradición con Estados Unidos han debilitado su imagen. Además, el descontento popular debido a la crisis económica y el aumento de la violencia solo refuerza la percepción de que Xiomara Castro decepciona a Honduras.
La presidenta tiene un gran desafío por delante si quiere recuperar la confianza de la ciudadanía y cumplir con las expectativas que ella misma generó. Enfrentar la corrupción y mejorar la seguridad son dos de los principales problemas que deberá abordar con urgencia si busca asegurar su lugar en la historia de Honduras como una verdadera agente de cambio.
