La presidenta Xiomara Castro recibió este jueves en Casa de Gobierno a monseñor Simón Bolívar Sánchez Carrión, quien asumió formalmente su papel como nuevo Nuncio Apostólico de la Santa Sede en Honduras.

Ceremonia protocolaria en el Salón Morazán

La ceremonia protocolaria se celebró en el Salón Morazán de Casa Presidencial, acto en el que también participó la viceministra de Relaciones Exteriores, Cindy Rodríguez, y donde el representante vaticano entregó sus cartas credenciales.

Monseñor Sánchez Carrión, de 53 años, es un experto en derecho canónico y habla cinco idiomas: español, inglés, italiano, portugués y francés.

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Autoridades del gobierno con monseñor Simón Bolívar Sánchez Carrión / Foto; Redes Sociales.

Experiencia internacional al servicio de la Santa Sede

Antes de su llegada a Honduras, representó al Vaticano como consejero en Serbia, Uruguay, Malta y Libia, y fue secretario de misión en Turquía, Turkmenistán, Las Antillas y Trinidad y Tobago.

Durante el encuentro, la mandataria y el nuevo nuncio conversaron sobre temas de cooperación mutua, reafirmando las buenas relaciones diplomáticas entre Honduras y la Santa Sede, las cuales se mantienen desde el 8 de julio de 1861.

El diálogo también incluyó el compromiso de continuar fortaleciendo la amistad bilateral, ahora bajo el liderazgo del nuevo papa León XIV.

Cabe recordar que el 20 de octubre de 2022, la presidenta Castro realizó una visita oficial al papa Francisco, siendo la primera mujer hondureña en ocupar el cargo que visita el Vaticano como jefa de Estado.

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Una trayectoria marcada por la vocación religiosa y el servicio diplomático

La carrera de monseñor Sánchez Carrión en el servicio diplomático de la Santa Sede destaca no solo por su compromiso con la iglesia, sino también por una trayectoria sólida y significativa en el ámbito eclesiástico y diplomático, donde ha representado al Vaticano en diversas misiones alrededor del mundo.

Nació el 24 de diciembre de 1971 en Olmedo, Ecuador, una pequeña localidad ubicada en la provincia de Loja.

Desde temprana edad mostró vocación por la vida religiosa, lo que lo llevó a formarse en el seminario y posteriormente ser ordenado sacerdote el 13 de septiembre de 1995.

Desde entonces, quedó incardinado en la diócesis de Loja, una región con una fuerte tradición católica y arraigados valores pastorales.