Un teléfono suena de madrugada, del otro lado de la llamada nadie pregunta cómo está la familia; pregunta quién puede reconocer el cuerpo. Horas después llegan el velorio, el entierro y una silla que nunca volverá a ocuparse. Esa escena se repite casi todos los días en Honduras y, para quienes la vivieron, ya no basta con llamarla accidentes de tránsito.
Las familias que perdieron a un hijo, una madre, un esposo o un hermano aseguran que el país enfrenta algo mucho más grave.
Hablan de una masacre vial que avanza carretera tras carretera mientras las leyes castigan con sanciones que consideran incapaces de frenar a los conductores irresponsables.
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Accidentes de tránsito: las víctimas piden castigos más severos
Con ese argumento, la Asociación de Víctimas de Accidentes de Tránsito volvió a exigir al Congreso Nacional una reforma al Código Penal que aumente las penas para quienes conduzcan bajo los efectos del alcohol, a exceso de velocidad o reincidan en infracciones que ponen en riesgo la vida de otras personas.
Tatiana Uclés, secretaria de la organización, sostuvo que buscan incorporar figuras como la negligencia parental y la responsabilidad compartida.
Las víctimas están convencidas de que las normas actuales ya no responden a la magnitud del problema.
Según afirmó, las cifras demuestran que Honduras dejó de enfrentar hechos aislados y vive una crisis permanente en las carreteras.

"Estamos viviendo una masacre vial"
Para Uclés, el país se acostumbró a contar muertos sin asumir que detrás de cada cifra existe una familia marcada para siempre.
"Esto equivale a que a diario estamos teniendo una masacre vial y que no se está viendo como tal. A diario está ocurriendo una masacre vial y nadie está tomando las cosas en serio", expresó.
La representante recordó que este año ya se contabilizan más de 1,150 personas fallecidas en accidentes de tránsito.
Esa es una cifra que, a su juicio, obliga a replantear la respuesta del Estado frente a la inseguridad vial.
El conductor con 29 sanciones que sigue al volante
Como ejemplo de lo que consideran un sistema permisivo, Uclés relató la conversación que sostuvo con un agente policial.
Según explicó, el uniformado le habló de un conductor que acumula más de 29 sanciones de tránsito y mantiene una deuda superior a los 200 mil lempiras en multas, pero continúa circulando por las carreteras.
"Nos decía que lo único que pueden hacer es volverlo a encontrar, volverlo a sancionar y seguir sumándole otra multa", relató.
Para la organización, ese caso resume el problema: las infracciones se acumulan, pero muchos reincidentes siguen conduciendo sin que exista una medida que realmente los saque de las calles.

Una reforma para evitar que otra familia reciba la llamada
Las víctimas insistieron en que su lucha no busca únicamente aumentar las condenas, también pretende evitar que otras familias reciban la llamada que ellas nunca olvidarán.
Consideran que endurecer las sanciones, fortalecer la educación vial y cerrar los vacíos legales podría impedir que más hogares se sumen a una lista que continúa creciendo.
Porque, mientras las estadísticas aumentan y los funerales se repiten casi a diario, quienes sobreviven al dolor sostienen que Honduras ya no enfrenta únicamente accidentes de tránsito.
Para ellos, las carreteras son el escenario de una masacre vial que sigue cobrando vidas sin encontrar un freno efectivo.
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