El derrumbe ocurrido el pasado 23 de junio, que dejó dos bodegas sepultadas, oficinas destruidas y tres fallecidos, no fue un hecho inesperado ni estuvo causado únicamente por las lluvias.

Un informe técnico de la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC) concluye que la tragedia fue el resultado de años de intervenciones en la montaña que modificaron por completo la estabilidad del terreno.

Derrumbe
Escombros en las bodegas del Anillo una semana después del derrumbe. Foto: Cortesía

Lo que hace casi tres décadas aparecía en los mapas oficiales como una zona con baja probabilidad de deslizamientos terminó convirtiéndose en un área de alto riesgo.

Con el paso del tiempo, las excavaciones, los cortes de taludes y la ausencia de medidas de protección fueron deteriorando progresivamente la ladera, hasta provocar su colapso.

El informe señala que la tragedia fue resultado de decisiones, omisiones y falta de controles técnicos durante varios años.

Del riesgo mínimo a una tragedia anunciada

La mañana del 23 de junio inició como cualquier otra jornada laboral en las bodegas ubicadas en la aldea La Cañada. Sin embargo, en pocos minutos la rutina cambió por completo cuando un enorme talud se desplomó sobre las instalaciones.

El derrumbe correspondió a una pared de aproximadamente 50 metros de altura que cayó de forma repentina sobre el parque empresarial. Como consecuencia fallecieron Claudia Suyapa Garay, de 46 años; Félix Núñez Flores, de 49; y Karen Dinora Girón Ordóñez.

Víctimas derrumbe
Víctimas mortales del derrumbe en las bodegas. Foto: HRN

Según el informe oficial, el colapso no fue provocado por un único evento natural, sino por el deterioro acumulado de la montaña tras múltiples intervenciones humanas realizadas durante décadas sin una adecuada gestión del riesgo.

Debilitamiento del cerro y causas del colapso

La investigación de la AMDC concluye que la ladera perdió estabilidad desde finales de los años noventa debido a múltiples intervenciones humanas.

La extracción de material durante la construcción del Anillo Periférico marcó el inicio de los cortes en el cerro, seguidos por movimientos de tierra para la apertura de vías y la construcción de plataformas industriales entre 2000 y 2004.

Posteriormente, entre 2007 y 2008 se consolidó el complejo de bodegas, donde se realizaron cortes verticales sin medidas de mitigación ni permisos adecuados. En 2015, la situación se agravó cuando el talud quedó con una inclinación de 90 grados tras la ampliación de una calle, aumentando el riesgo de colapso.

El informe señala que el derrumbe fue provocado por una combinación de factores: una pared de 50 metros sin soporte, falta de control de aguas lluvias, infiltración de agua en grietas, crecimiento de raíces en fracturas y la ausencia de estudios técnicos y obras de estabilización. Todo ello debilitó progresivamente la estructura hasta su caída.

AMDC instala medidas de emergencia y restricciones

La AMDC declaró la zona en Riesgo Alto y ordenó la remoción controlada de escombros, así como la eliminación de bloques inestables antes de cualquier intervención mayor. También se deberán realizar estudios de estabilidad en todo el talud afectado.

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Las huellas del derrumbe siguen presentes en las bodegas del Anillo Periférico, donde el acceso permanece restringido. Foto: tunota

Se prohibió el tránsito vehicular en la calle cercana a la bodega del colapso debido al riesgo de nuevos desprendimientos. Las bodegas solo podrán operar con una separación mínima de 10 metros del talud y sin uso de áreas para oficinas o carga pesada.

Además, los propietarios deberán ejecutar estudios geotécnicos, obras de mitigación y sistemas de control de aguas lluvias. La bodega afectada permanecerá cerrada hasta nueva evaluación, y la zona podría ser clausurada definitivamente si no se implementan las medidas de seguridad.

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