En una extensión de menos de cinco metros de ancho por un kilómetro de largo se encuentran cerca de 2 mil personas en el sector de El Progreso, Yoro, al norte de Honduras, específicamente en la finca Monterrey, donde claman por ayuda ante el temor de una catástrofe.
Una hondureña, identificada como Patricia Andara, informó a tunota.com, que los progreseños ya llevan dos días en las mismas condiciones y ninguna institución o equipo de rescate ha llegado hasta el lugar, uno de los más afectados por el paso de Eta en Honduras.

Mediante un vídeo que llegó hasta el equipo de tunota.com se conoció la situación de estos pobladores de los excampos bananeros de la región norte del país, donde Andara explicó que temen por sus vidas, pues se encuentran incomunicados y sin energía eléctrica. “Tenemos muchos niños y ancianos, los puentes se cayeron y aunque se acabo esto (secuelas de la tormenta tropical Eta), necesitaremos mucha ayuda”.
Gran parte de las personas que están en esa pequeña faja de tierra a la espera de ayuda perdió el 80 por ciento de sus pertenencias, señaló Andara, quien agregó que “solo tengo la ropa que ando puesta, y está sucia, pues me caí, pero la altura del agua en las casas alcanza los 9 metros”.

Entre los que están en el borde no se ha reportado pérdidas humanas, pero sí la desaparición de dos personas y una familia fallecido por el colapso de su casa, en la zona, añadió.
“Algunas personas ya llevan dos días de estar en el lugar y se han reinventado para comer lo poco que les ha quedado, yo vine ayer, las lluvias han cesado e hizo una linda noche estrellada”, expresó Andara.

La solicitud de ayuda que hace la comunidad es trasladarlos a un lugar seguro, donde sus vidas no peligren, a la vez, abastecimiento de víveres, leche para niños y ancianos, abrigos y carpas, pues las que han hecho son débiles, concluyó.
El martes (3.11.2020) la tormenta tropical Eta entró al territorio hondureño, luego de debilitarse a categoría 2, y ha provocado daños incontables y pérdidas humanas en todo el país, pero las zonas norte y occidental tienen los registros de inundaciones más fuertes, por el desbordamiento de ríos como el Chamelecón y Ulúa.
