Buena o mala, pero lo que vivimos en la actualidad también es enfermizo. El exceso de información que corre con la pandemia del coronavirus es impresionante, pero a la vez un atentado a la salud metal.

Con la posibilidad en la actualidad de poder conectarse de múltiples dispositivos, innumerables plataformas e infinidad de opciones de creación, la información que un ser humano consume hoy puede llegar a ser incluso mayor que todo lo que consumió la humanidad en la historia.

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Y eso, puede ser peligroso, porque al no recibir la información correcta y de fuentes precisas, entonces comenzamos a luchar contra otro virus: la infodemia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) la define como "la sobrecarga de información (tanto cierta como falsa) que dificulta que las personas encuentren fuentes fidedignas y consejos fiables cuando los necesitan".

Todas esas cadenas de WhatssApp que te mandan tus tías, que nacieron de un chat de un vecino con otro vecino, de un colega con otro colega, terminan siendo tan letales para desinformar como una bomba radioactiva. Entonces el miedo comienza a propagarse con datos imprecisos que terminan creando caos, controversia y estrés.

Esta infodemia, que nació oficialmente el 2 de febrero de 2020 por la OMS y avalada ya por la Fundación para el Español Urgente (Fundeu) ha causado duramente incertidumbre, ansiedad y racismo.

La infodemia también se contagia con personas que salen en televisión y redes sociales haciendo escándalos. Con léxicos pobres que usan la misma palabra hasta 3 veces en una sola oración. El miedo que generan estos por verse autoritarios, actuales o dominantes, causa un efecto de estrés en el consumidor.

Obviamente, no existe un modelo perfecto de comunicación en los medios del mundo, pero existe una "pastilla" para calmarlo; la visita a medios y periodistas con contenido consultado.

Insisto, no hagas caso de supuestos estudios "que el gobierno o las autoridades no quieres que sepas", no hagas casos de pantallas que explotan, no hagas casos de periodistas que más que cumplir con su rol de responsabilidad buscan likes, pues eso no nutre.

Míralo así. El cuerpo humano necesita nutrientes básicos para protegerse ante los virus (lo abandera la OMS), el cerebro humano también, necesita información que le nutra, le dé calma y le pueda ser de servicio y utilidad.

En ese sentido, lo más prudente es que decidas ver y leer medios serios, tradicionales o innovadores (como tunota.com), en un horario que tu decidas, se recomiendan frecuencias establecidas.

No te creas todo lo que ves en redes sociales, sigue páginas verificadas o de cabeceras respaldadas.

Procura que lo que lees, tenga fuentes consultadas, es decir, que sean los protagonistas los que sustenten la información, hechos o descubrimientos.

Si quieres confirmar un rumor, entra directamente a los sitios (www.tunota.com, por ejemplo) en lugar de irte a redes sociales a ver qué encuentras.

Si al final consultas por redes, contrasta, no te quedes con la primera, sino que dalo por válido en la siguiente fórmula: un usuario común, un periodista identificado, un medio verificado y un trending establecido.

Recuerda, las noticias falsas son la fortaleza de la infodemia.

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