Un grupo de carniceros en Charleston, Carolina del Sur, Estados Unidos, se sorprendieron cuando les llevaron hasta su destazadero un cocodrilo nada menos de 4.5 metros de largo y 200 kilos de pesos. Sabían que el inusual tamaño del animal merecía revisarlo de cabo a rabo y al hacerlo encontraron en su interior algo tétrico.

El reptil, que fue capturado en las aguas del río Edisto, llevaba varios objetos dentro de su interior, entre ellos las placas de varios perros con los nombres de sus dueños y sus números de teléfono.

De hecho, los empleados de Cordray's, la empresa que procesa esta carne, decidieron llamar a esos números para conocer si podían obtener algún dato de los dueños de los perros que este cocodrilo se comió en su momento. Y en efecto, uno de los hombres confirmó que había perdido un perro de caza hacía 24 años en el río Edisto.

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Pero eso no fue todo, en el estómago de este cocodrilo había casquillos de bala, bujías de autos, garras de gatos montés y caparazones de tortuga, entre otros.

Lo que desconcierta por demás son los casquillos de bala. ¿Le habrán disparado o se habrá comido los restos de algo donde estaban los casquillos?

Además: Dunia Elvir, la periodista hondureña que presentará el noticiero estelar de Telemundo