En "casas" improvisadas con plásticos y laminas, viviendo a la orilla de la vía pública en el bulevar del Sur en San Pedro Sula, Cortés; sin ayuda y a la deriva, así permanecen más de 100 familias hondureñas que perdieron todo tras el paso devastador de los fenómenos Eta y Iota.
Las imágenes son desgarradoras, las secuelas de Eta y Iota han orillado a los sampedranos a invadir los bulevares de la ciudad, mientras los equipos de rescate continúan realizando las labores de limpieza en las zonas afectadas.
Don Miguel Ángel Valle y su esposa Mirna Mendoza son una pareja que junto a sus hijos lo perdieron todo luego que el río Chamelecón los dejara en la calle.
La humilde familia sigue clamando por ayuda después de dos meses que Eta y Iota arrasaran con el Valle de Sula.
"No tenemos ayuda del gobierno ni de nadie. Perdimos todo en la colonia Fe y Esperanza", dice don Miguel al Noticiero Hoy Mismo de Televicentro.
Mientras que don Pablo Acosta asegura que está en el abandono, sin colchón donde dormir y tirado en una ropa que le regalaron para ya no sentir más el dolor del concreto.
"Necesitamos colchones, toldos y materiales para trabajar y limpiar nuestras casas", narra uno de los tantos afectados por los dos meteoros.
Estragos de Eta y Iota
Después del paso de Eta y Iota, los amaneceres ya no son iguales en el Valle de Sula.
La gente recuerda que lo mismo pasó con los huracanes Mith y Fifí en el siglo pasado, y que volvieron a Honduras aún más vulnerable.
A más de dos meses, el tormento no ha pasado en la zona norte de Honduras, algunos lograron limpiar sus casas y las calles por su propia cuenta, pero otros siguen con el fango hasta las rodillas.
Una o dos palas no son suficientes para sacar la gran cantidad de lodo que existe en estas comunidades, la población no desconoce el esfuerzo de las autoridades pero saben que estas, son insuficientes.
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