Con ingresos a penas de L1,100.00 al mes, la franja de pobreza rural en Honduras se mantiene por debajo de los límites moderados que estableció el Banco Mundial estimados en unos L1,618.00 al mes. Ante tal situación, el propio Banco Mundial ha identificado cuatro puntos claves para mejorar los índices de pobreza rural de acuerdo con su Diagnóstico del Trabajo en Honduras.

Según el Banco Mundial, hay cuatro causales para que la pobreza rural esté estacionada en Honduras y entre ellas destacan la intensidad del trabajo en relación a la intensidad de la producción y la remuneración, es decir, hay grandes márgenes de subempleo sin paga que no permiten llegar a los ingresos ideales para mejorar la calidad de vida de las personas que trabajan en zonas agrícolas, sobre todo.

Diagnóstico del Trabajo en Hondura y el empleo rural

  • Conclusión # 1: Los hogares rurales subutilizan sus recursos laborales

    Desafortunadamente, la mayoría de los hogares rurales todavía están subutilizando sus recursos laborales. Menos de un tercio de las familias utilizan más de las tres cuartas partes de su mano de obra disponible. Esto podría reflejar la falta de oportunidades de trabajo; o el hecho de que actividades como el cuidado familiar a veces tienen prioridad. De cualquier manera, para reducir las tasas de pobreza, es crucial crear condiciones en las que más personas en edad de trabajar puedan obtener empleos remunerados.Solo el 40 por ciento de las mujeres rurales son activas en la fuerza laboral, en comparación con el 90 por ciento de los hombres.

  • Conclusión # 2: Una mayor intensidad laboral aumenta los ingresos y reduce la pobreza

    Cuando aumenta la proporción de adultos que trabajan, los ingresos rurales aumentan fuertemente y la pobreza disminuye. En los hogares rurales donde menos de una cuarta parte de sus miembros en edad de trabajar tienen un trabajo remunerado, los ingresos mensuales per cápita promedian alrededor de L.1,100 (US$ 44). Eso está muy por debajo del umbral de pobreza moderada de L.1,618 (US$ 67).Sin embargo, si se eleva la proporción de adultos que trabajan en el rango de 25 a 49 por ciento, los ingresos promedio aumentan a L.1,755 (US$ 71), cómodamente por encima de la línea de pobreza. Cuando más de la mitad de los adultos trabajan, los ingresos promedio alcanzan L.2,600 ($ 105); y cuando más del 75 por ciento trabaja, alcanzan L.4,140 (US$ 166).

  • Conclusión #3: Combinar trabajos no agrícolas y empleos formales es la opción mejor pagada

    Agrupamos los trabajos en cuatro tipos: trabajo asalariado formal, trabajo asalariado informal, trabajo por cuenta propia relacionado con la agricultura y trabajo por cuenta propia no agrícola. Los hogares rurales que se dedican tanto al trabajo asalariado formal (mano de obra asalariada, por ejemplo) como al trabajo por cuenta propia no agrícola ganan más por trabajador, L.4.400 o US$177 por mes.Esa cifra es incluso superior al promedio observado cuando los trabajadores de una familia solo realizan trabajo asalariado formal. Esta conclusión algo sorprendente sugiere que existe una correlación positiva entre la diversificación de los tipos de trabajo y una mayor intensidad laboral (ver Conclusión # 4, más adelante).Desafortunadamente, solo el ocho por ciento de los hogares rurales hondureños se dedican tanto al trabajo asalariado formal como al trabajo por cuenta propia no agrícola.

  • Conclusión # 4: Las oportunidades para generar ingresos aumentan cuando hay diversos tipos de trabajos disponibles

    Los hogares cuyos miembros con empleos trabajan todos en el mismo tipo de trabajo tienden a utilizar menos su disponibilidad de mano de obra. Por ejemplo, los hogares compuestos en su totalidad por agricultores usan solo el 39 por ciento del potencial de su mano de obra. Del mismo modo, los hogares compuestos solo por asalariados formales usan únicamente el 49 por ciento