La Iglesia Católica celebra este 17 de febrero el Miércoles de Ceniza, que tiene lugar 40 días antes de Semana Santa y marca el comienzo de la Cuaresma, tiempo de reflexión, arrepentimiento y conversión de los cristianos.

Durante la celebración de la misa en el inicio de la Cuaresma es tradición trazar una cruz de ceniza en la frente de quien la recibe, rito que cambió este año debido a la pandemia del covid-19.

El Vaticano estableció que en todas las iglesias el sacerdote que oficia la misa deje caer ceniza en la cabeza de los fieles, evitando así el contacto físico para evitar el contagio por coronavirus.

Y así se dejó ver en la misa celebrada en la Catedral Metropolitana San Miguel Arcángel de Tegucigalpa, donde los asistentes recibieron la ceniza esparcida por el sacerdote Juan Carlos Martínez con la invitación “conviértete y cree en el evangelio”.

El propio papa Francisco se adecuó a este cambio y dejó caer ceniza en la cabeza de los pocos fieles que asistieron a la misa en la basílica de San Pedro.

"Hoy bajamos la cabeza para recibir las cenizas. Cuando acabe la cuaresma nos inclinaremos aún más para lavar los pies de los hermanos", instó el pontífice.

¿De dónde sale la ceniza que usa la Iglesia Católica para este rito? Las cenizas es producto de la quema de los restos de las palmas bendecidas el Domingo de Ramos del año anterior que quedan en las iglesias. Estas son rociadas con agua bendita para ser incineradas y obtener el polvo que se usa para el Miércoles de Ceniza.

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