Sin embargo, su "sueño americano" terminó el 5 de agosto cuando fue encontrado muerto entre el muro flotante del río Bravo, frontera entre México y Estados Unidos.

Tres meses después, el cuerpo del joven de 29 años llegó a Honduras y fue entregado a su familia, quien lo despidió con mariachis.

En medio de lágrimas y dolor, su hermana Daysi García dijo a Univision Noticias que: "este era un momento que esperábamos con ansias; pero ahora que llegó es un dolor inmenso, insoportable".

Según recordó, en una de las pláticas que tuvo con su hermano, él le dijo que si moría antes le llevaran mariachis para ser despedido con alegría, algo que le cumplieron este fin de semana.

El catracho laboraba como taxista, pero emigró en busca de mejores oportunidades de vida para él, su familia y su hijo, Nelson de 9 años.

"Quisiera que fuera mentira para estar un tiempo con mi pa; su sonrisa, todo voy a extrañar de él", dijo el pequeño Nelson, quien lloró al ver enterrar a su padre.

Riesgos de la migración

Aunque no hay una cifra exacta, se calcula que unos 400 hondureños emigran cada día para Estados Unidos, esto ante la falta de empleo e inseguridad.

Las personas que emprenden el llamado 'camino migrante' se enfrentan a riesgos como: ser secuestrados por las bandas criminales de México, morir ahogados en el río Bravo o de calor en el desierto.

Asimismo, muchos de los que intentan llegar a Estados Unidos subiendo al tren llamado 'la bestia', que va desde Guatemala hasta Estados Unidos, terminan mutilados o muertos.

Mientras que los que logran llegar al suelo estadounidense corren el riesgo de ser deportados y que se les niegue de nuevo el ingreso, dejando atrás a sus familias.

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