“Dios, ayúdame por favor. Si me ayudas, prometo que yo te voy ayudar a ti”, fue la promesa que hizo la hondureña Nery Salazar al salir de su casa, en Honduras, hacia Estados Unidos en busca del sueño americano, hace más de 25 años.

Su camino hacia el gigante de América no fue nada fácil, aquella odisea que emprendió al salir de su país no era lo que creía. Sobrevivió comiendo lombrices, hierbas y bebiendo agua del piso, cuenta, y al no encontrar salida se hincó en el piso y le hizo una promesa a Dios.

Desde ese momento, a Salazar se le abrió una luz en el camino y logró llegar a los Estados Unidos para cumplir sus sueños, y ahora también sigue cumpliendo la promesa que hizo aquel día cuando todo parecía perdido.

En el ajetreo y el bullicio de una cocina del condado de Fort Bend, Texas, Salazar y sus voluntarios cocinan diariamente alimentos para cientos de niños que han quedado con crisis económicas por la pandemia del coronavirus.

Junto con un grupo de voluntarios, la hondureña opera en la organización cristiana Nery´s Promise, quienes brindan alimentos, ropa, estudios bíblicos e incluso clases financieras a niños y adolescentes en Richmond.

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Salazar y sus voluntarios notaron que familias estaban batallando para comprar comida luego que las escuelas tuvieron que cerrar sus puertas en marzo y comenzaron a cocinar comidas a diario.

"Es mucho trabajo", dice Salazar, "pero lo hacemos con amor. Y cuando es con amor, es fácil ", contó en una entrevista para KHOU 11 News Houston.

La promesa de Nery es un salvavidas durante la pandemia, que sirve aproximadamente 17 mil platos de comida desde marzo. La mayoría de ellos son entregados todos los días en su comunidad.

“Quiero mostrarles a estos niños que pueden hacerlo. No importa dónde vivas, no importa lo que hagas, si realmente quieres tener éxito, puedes hacerlo ", contó de acuerdo a LaOpinión.

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