No es solo de dónde huyeron los hombres que mataron a “Cachilla”, sino desde dónde pudieron haber llegado.

La investigación por el asesinato del narcotraficante guatemalteco Edgar Estuardo Cáceres Barreira, alias “Cachilla”, abrió una pista que cruza directamente hacia Honduras.

Las autoridades de Guatemala intentan determinar si los sicarios entraron desde territorio hondureño para ejecutar el ataque y posteriormente abandonar el país.

La hipótesis todavía no establece que los asesinos sean hondureños. Tampoco existen, hasta ahora, identidades divulgadas de los autores materiales o intelectuales.

Lo que sí confirmó el ministro de Gobernación de Guatemala, Marco Antonio Villeda, es que esa posible ruta forma parte de las pesquisas.

Y una declaración del funcionario le da otra dimensión al crimen: Guatemala asegura que ya sigue los movimientos de personas que atraviesan la frontera, cometen delitos y vuelven a salir del país.

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La pista hondureña detrás del crimen de "Cachilla"

“Tenemos también un seguimiento a ciertas personas que nosotros sabemos que cruzan la frontera y muchas veces realizan actos ilícitos en el país y vuelven otra vez a su país de origen”, afirmó Villeda.

La declaración pone el asesinato de Cachilla bajo una pregunta mucho más inquietante: ¿Los hombres entraron a Guatemala específicamente para ejecutar el crimen?

Eso es precisamente lo que las unidades de Inteligencia buscan establecer. Villeda explicó que trabajan junto al Quinto Viceministerio para determinar las implicaciones detrás del atentado y quiénes participaron.

Por ahora, la pista hondureña es una línea de investigación y no una conclusión. Las autoridades guatemaltecas no confirman públicamente que los responsables sean hondureños ni revela evidencia que demuestre que cruzaron la frontera.

Cachilla

Una emboscada y 46 indicios balísticos

El ataque que abrió esa línea de investigación ocurrió a las 5:25 de la tarde del jueves 6 de agosto, en la aldea La Libertad, Livingston, departamento de Izabal.

“Cachilla”, de 52 años, viajaba en una camioneta agrícola cuando lo interceptaron. De acuerdo con la reconstrucción de la División Especializada en Investigación Criminal (DEIC), los atacantes iban en un pick-up y una camioneta agrícola naranja.

Entonces comenzó la descarga, los fiscales del Ministerio Público contabilizaron 46 indicios balísticos en la escena y la Policía Nacional Civil estableció que en el ataque se utilizaron fusiles.

La camioneta de Cáceres presentó múltiples perforaciones de bala. El narcotraficante recibió heridas en el hombro izquierdo y la mano derecha.

Bomberos Voluntarios consiguieron trasladarlo a una clínica privada de Morales, Izabal, pero murió al ingresar.

Quemaron uno de los vehículos seis horas después

Aproximadamente seis horas después de la emboscada, a las 11:30 de la noche, investigadores localizaron en un área boscosa uno de los vehículos que presuntamente utilizaron los atacantes.

Lo incendiaron, dentro del automotor encontraron otros cuatro casquillos. Los investigadores manejan la posibilidad de que el vehículo lo quemaron para destruir evidencia que pudiera conducir hasta los responsables.

Ese hallazgo se convirtió en una segunda escena criminal y en otra pieza para reconstruir los movimientos de los sicarios antes y después de matar a “Cachilla”.

Ahora las autoridades necesitan establecer hacia dónde continuaron y allí vuelve a aparecer Honduras.

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El ataque ocurrió el 7 de agosto de 2026, pero los hilos de la investigación conducen hacia Honduras. Foto: cortesía, diseño IA.

Guatemala vigila movimientos en la frontera

La declaración del ministro Villeda revela que la preocupación guatemalteca no comenzó necesariamente con la muerte de “Cachilla”.

Según el funcionario, Inteligencia mantiene seguimiento sobre determinadas personas que cruzan la frontera con Honduras y que, de acuerdo con sus investigaciones, ingresan a territorio guatemalteco para realizar actividades ilícitas antes de regresar a su país de origen.

Por eso, la investigación tiene ahora dos rutas que deben encontrarse: reconstruir los movimientos de quienes participaron en la emboscada y comprobar si alguno coincide con personas que cruzaron la frontera hondureño-guatemalteca.

No se informó públicamente por qué paso fronterizo ingresaron o salieron los sospechosos, ni cuántas personas estarían bajo investigación.

“Cachilla” ya conocía la ruta entre Honduras y Guatemala

Hay un detalle del pasado de Cachilla que añade otra capa a la historia. Cáceres Barreira fue capturado en Guatemala el 8 de mayo de 2014 y posteriormente extraditado a Estados Unidos.

Lo requerían por delitos relacionados con el tráfico internacional de cocaína. La extradición finalmente se concretó en septiembre de 2015.

Según información publicada sobre aquel proceso, las investigaciones estadounidenses lo vinculaban con una organización relacionada con el traslado de cocaína.

Señalaron que manejó droga procedente de Honduras y que iba hacia Guatemala para posteriormente continuar por tierra rumbo a México.

Tras enfrentar el proceso judicial y cumplir su condena en Estados Unidos, “Cachilla” regresó a Guatemala.

Su nombre también apareció en un proceso de extinción de dominio. El Ministerio Público guatemalteco consiguió una sentencia sobre Q261,304.73 relacionados con Cáceres Barreira, al determinar que los fondos no eran congruentes con los ingresos que declaró como agricultor y comerciante de ganado.

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La escena quedó marcada por

La pregunta que dejó la muerte de “Cachilla”

Doce años después de aquella captura, la conexión con Honduras aparece alrededor de su nombre, aunque ahora bajo circunstancias completamente diferentes.

Esta vez, Guatemala intenta establecer si la frontera se utilizó no para mover droga, sino para mover a quienes iban a matarlo.

La secuencia que investigan tiene piezas concretas: hombres armados interceptaron a “Cachilla”, dejaron 46 indicios balísticos.

Además, uno de los vehículos presuntamente utilizados apareció incendiado horas después y Gobernación abrió una línea para determinar si los ejecutores llegaron desde Honduras.

Pero todavía falta la pieza decisiva: demostrar que efectivamente los asesinos cruzaron la frontera.

Hasta que eso ocurra, Honduras es una pista, no la procedencia confirmada de los sicarios.

Lo revelador es que el crimen hizo que Guatemala volviera la mirada hacia una ruta que, según su propio ministro de Gobernación, sus unidades de Inteligencia ya la tienen bajo vigilancia.

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