La violencia de la Mara Salvatrucha (MS-13) volvió a dejar una huella hondureña en uno de los expedientes criminales más escalofriantes ventilados en una Corte federal de Estados Unidos.
David Arturo Pérez-Manchame, alias “Herbi”, hondureño, lo declaró culpable un jurado federal en Nevada por participar en una estructura criminal responsable de secuestros y asesinatos que sembraron terror entre finales de 2017 y los primeros meses de 2018.
Pérez Manchame, de 27 años, integraba la clica Parkview de la MS-13, una célula que operaba en Las Vegas y que, según los fiscales estadounidenses, convirtió montañas, desiertos y caminos apartados en escenarios de ejecución para personas identificadas como rivales o sospechosas de colaborar con pandillas contrarias.
La condena alcanzó también a los salvadoreños José Luis Reynaldo Reyes-Castillo, alias “Molesto”, y Joel Vargas-Escobar, alias “Momia”,
Ambos también fueron hallados culpables de una serie de delitos relacionados con crimen organizado, homicidios, secuestros y uso de armas de fuego.
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MS-13 la estructura detrás de los asesinatos
De acuerdo con las pruebas presentadas durante el juicio, la clica Parkview funcionaba bajo las reglas tradicionales de la MS-13.
Los investigadores sostienen que dentro de la estructura pandillera el asesinato de rivales era una forma de ganar prestigio, demostrar lealtad y ascender posiciones.
Los integrantes eran organizados en grupos conocidos como clicas, dirigidos por líderes que tomaban decisiones sobre castigos, ataques y ejecuciones.
Según el expediente, Joel Vargas era el principal líder de Parkview hasta su captura en diciembre de 2017.
Tras su arresto, José Luís Reyes asumió el control operativo de la estructura y el hondureño aparecía como uno de los miembros activos de la organización.
Durante aproximadamente un año, los tres participaron en una cadena de hechos violentos que dejó nueve personas asesinadas entre Nevada y California.

Secuestros en calles, ejecuciones en montañas
Las investigaciones revelaron un patrón repetido en varios de los crímenes. A las víctimas las interceptaron y retuvieron contra su voluntad y trasladadas a lugares remotos alejados de testigos.
Una vez en esos sitios, las interrogaron los pandilleros, quienes buscaban confirmar si pertenecían a grupos rivales, especialmente a la Barrio 18.
Cuando la respuesta no satisfacía a los atacantes o simplemente existía la sospecha de vínculos con otra pandilla, la sentencia era inmediata.
Los fiscales describieron cómo varias víctimas las llevaron a montañas y zonas desérticas donde terminaron asesinadas.
En algunos casos, los cuerpos permanecieron semanas expuestos antes de que los encontraran las autoridades.
El papel atribuido a Alias Herbi
Aunque el expediente señala que el hondureño tuvo participación directa en la mayoría de los homicidios atribuidos a la clica, también se vinculó en dos de los casos más violentos presentados durante el juicio.
Según las pruebas expuestas ante el jurado, Pérez Manchame participó en el secuestro de una víctima identificada por los pandilleros como supuesto miembro de una organización rival.
A la persona la llevaron a una zona montañosa donde la asesinaron tras recibir más de 200 heridas con arma blanca.
Semanas después, de acuerdo con la acusación federal, el hondureño volvió a participar en otro secuestro.
A la víctima la trasladaron a las montañas cercanas a Las Vegas y la asesinaron con más de 120 puñaladas.
Por estos hechos, el jurado lo declaró culpable de conspiración bajo la Ley RICO, dos cargos de homicidio relacionados con actividades de crimen organizado y dos cargos de secuestro vinculados a la misma estructura criminal.

La sombra de la cadena perpetua
Tras el veredicto, los tres acusados quedaron a la espera de la audiencia de sentencia programada para noviembre de 2026.
Las autoridades estadounidenses sostienen que los delitos cometidos por la clica Parkview forman parte de una estrategia de terror utilizada por la MS-13 para controlar territorios, eliminar competencia y fortalecer la disciplina interna de la organización.
La legislación federal contempla para los condenados una pena mínima obligatoria de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
El caso, impulsado por el FBI, el Departamento de Seguridad Nacional y fiscales federales, terminó desmontando una de las células más violentas de la MS-13 en Nevada.
Para alias Herbi, el hondureño que alguna vez integró esa estructura, el expediente concluyó con una condena que podría mantenerlo el resto de su vida tras las rejas.
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