Una fiesta de cumpleaños infantil terminó convertida en la escena que abrió un largo expediente judicial para el hondureño Nelson Romero-Martínez en Estados Unidos.
Era 2005, la Policía de East Hartford lo arrestó por delitos de agresión relacionados con el apuñalamiento de dos personas durante la celebración del cumpleaños de un niño.
Dieciocho años después, su nombre volvería a quedar vinculado a otro ataque con arma blanca. Esta vez, la víctima recibió una puñalada en el pecho.
El historial lo reconstruyó la Fiscalía Federal del Distrito de Connecticut al anunciar, el 17 de septiembre de 2026, un nuevo proceso contra Romero Martínez.
El hondureño, de 48 años, está acusado actualmente de reingresar ilegalmente a Estados Unidos después de que lo expulsaron del país.
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El hondureño, una fiesta infantil y dos personas apuñaladas
Romero Martínez ingresó ilegalmente a Estados Unidos aproximadamente en 1999, de acuerdo con la denuncia federal.
Seis años después ocurrió el episodio que marca el inicio de los antecedentes descritos ahora por la Fiscalía.
En 2005, agentes de East Hartford lo arrestaron por delitos de agresión relacionados con el apuñalamiento de dos personas en una fiesta infantil.
La violencia volvió a llevarlo ante las autoridades al año siguiente y en 2006, la Policía de Manchester lo detuvo por privación ilegal de la libertad derivada de un altercado físico doméstico.
En enero de 2007 lo declararon culpable por esos delitos y un tribunal estatal lo condenó a cinco años de prisión.

Pasaron 18 años y hubo otro apuñalamiento
El episodio de 2005 no sería el último ataque con arma blanca registrado en su expediente.
El 5 de agosto de 2023, exactamente 18 años después del año de aquel primer caso, la Policía de Bridgeport volvió a detener a Romero Martínez.
Esta vez, las autoridades lo relacionaron con un incidente en el que un hombre fue apuñalado en el pecho.
El caso no quedó únicamente como una acusación y ahora, en 2026, Romero-Martínez se declaró culpable de agresión en primer grado por el ataque ocurrido en Bridgeport y quedó detenido mientras esperaba conocer su sentencia.
Entre ambos ataques hubo otros problemas con la justicia
Los dos apuñalamientos están separados por 18 años, pero el expediente del hondureño no permaneció vacío durante ese periodo.
Tras salir de prisión por los primeros delitos, lo enviaron a Honduras en enero de 2010.
Intentó ingresar nuevamente a Estados Unidos por Texas en 2012 y 2013, pero en ambas ocasiones enfrentó procesos por delitos migratorios y lo expulsaron.
Volvió a ingresar y, en marzo de 2016, apareció nuevamente ante las autoridades después de que la Policía de Norwich lo arrestara por una infracción de tránsito.
En abril de ese mismo año fue enviado otra vez a Honduras.

Una disputa familiar sumó otro episodio
Después del apuñalamiento de 2023, Romero Martínez enfrentó también un proceso federal por reingreso ilegal y lo liberaron bajo fianza en marzo de 2024.
ICE asumió posteriormente su custodia y en abril de ese año lo enviaron nuevamente a Honduras.
La denuncia federal sostiene que regresó otra vez a Estados Unidos y el 5 de agosto de 2025, exactamente dos años después del ataque de Bridgeport, la Policía de New Haven volvió a arrestarlo.
Las autoridades lo acusaron por un episodio ocurrido durante una disputa doméstica, en el que habría apuntado con un arma a un familiar mientras varios niños estaban presentes.
Por ese caso, en febrero de 2026 fue declarado culpable de un delito de amenazas y recibió una condena de 11 meses de prisión, cuya ejecución quedó suspendida.
Veintiún años después, vuelve ante un juez
El expediente que comenzó en 2005 con dos personas apuñaladas durante una fiesta infantil todavía permanece abierto en 2026.
Romero-Martínez fue transferido a custodia federal y el 17 de septiembre compareció ante el juez magistrado Robert M. Spector, en New Haven.
Ahora enfrenta una acusación federal por reingreso ilegal a Estados Unidos después de haber sido deportado, delito por el que podría recibir hasta 10 años de prisión si es declarado culpable.
La Fiscalía recordó que esta nueva acusación constituye únicamente un cargo y que Romero-Martínez mantiene la presunción de inocencia mientras no sea declarado culpable.
Pero los hechos que ya terminaron en condenas permiten reconstruir un expediente que atraviesa más de dos décadas.
Comenzó con dos personas apuñaladas en una fiesta infantil en 2005 y dieciocho años después, otro hombre recibió una puñalada en el pecho y, en 2026, Romero Martínez terminó declarándose culpable por ese segundo ataque.
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