Alrededor de 24 muertos dejaron las torrenciales lluvias en los estados de Río de Janeiro y Espíritu Santo este fin de semana en Brasil.
La Gobernación de Espírito Santo confirmó qué el domingo 15 personas perdieron la vida y cerca de 5.000 se encuentran sin hogar tras los intensos aguaceros que azotaron la región desde el viernes por la noche.
Por su parte, las autoridades de Río informaron sobre ocho fallecimientos el sábado, sumando así a los decesos.
La ciudad de Mimoso do Sul, ubicada a 74 kilómetros al sur de Vitória, la capital estatal, fue particularmente golpeada, registrando trece muertes.

Las cuadrillas de rescate en ambos estados se vieron obligadas a suspender sus labores el viernes por la noche debido al riesgo de nuevos deslizamientos, reiniciándolas el sábado por la tarde.
Desde el jueves, alcaldes y gobernadores de la región sureste de Brasil iniciaron la advertencia a la población sobre los potenciales problemas que podrían surgir a raíz de las intensas precipitaciones.
En Espírito Santo, la advertencia por fuertes lluvias se mantiene vigente hasta la medianoche del domingo 24 de marzo.
Las autoridades locales y los equipos de rescate trabajan incansablemente para brindar asistencia y mitigar los riesgos, pero la magnitud del desastre plantea desafíos significativos.
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