Un adolescente brasileño de 16 años confesó haber asesinado a toda su familia adoptiva el pasado 16 de mayo porque le quitaron el teléfono celular y aseguró que durmió dos días con los cuerpos.

El aterrador hecho ocurrió en el municipio Jundaí, en Sao Paulo, Brasil, donde residía la familia Tavares Gómez, quienes adoptaron. De acuerdo con la información que difundieron medios locales, la mamá del menor lo castigó el pasado 15 de mayo, le quitó el celular y lo llamó "vagabundo".

Al día siguiente, el joven, molesto y cegado por la ira, tomó el arma de su papá, quien trabajaba como policía y le disparó en la cabeza. La detonación llamó la atención de su hermana, de 16 años, quien al entrar al cuarto recibió un disparo en el rostro.

Pasadas unas horas, la mamá llegó a la casa y al buscar a sus familiares encontró los cuerpos tendidos en el piso.

El joven le infirió un disparo a su mamá y luego la apuñaló con un cuchillo.

menor con una freidora en sus manos
El joven esperó dos días para confesar el crimen. Foto: Alerta Mundial.

De acuerdo con lo que informaron los medios brasileños, el joven contó que espero dos días para confesar el crimen. Además, detalló que durante esos dos días siguió con su vida normal, fue al gimnasio, realizó compras y durmió en casa junto a los cuerpos.

Tras confesar, el adolescente fue detenido y enviado a un centro de reclusión para menores de edad de Sao Paulo, a la espera de ser llevado a juicio por delitos de homicidio, femicidio, porte ilegal de arma y profanación de cadáver.

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