El juicio relacionado con el renombrado escándalo de los Papeles de Panamá, que sacudió los cimientos financieros globales en 2016, comenzó este lunes en el país centroamericano con la negación de responsabilidad por parte de Jürgen Mossack, uno de los principales socios del bufete panameño implicado.
Mossack, el abogado panameño de ascendencia alemana, respondió con un rotundo "No soy responsable" ante la jueza encargada del caso, al igual que otros acusados en el proceso.
Por su parte, Ramón Fonseca, el otro socio del bufete Mossack-Fonseca, no hizo acto de presencia en la audiencia, alegando un ingreso hospitalario, según informaron sus representantes legales.
Aplazamientos
Después de varios aplazamientos, finalmente se puso en marcha el juicio que involucra a los 27 imputados, incluyendo exejecutivos y representantes de la firma tanto dentro como fuera de Panamá.
Las pesquisas se iniciaron tras la filtración de 11 millones de documentos financieros confidenciales pertenecientes al bufete Mossack-Fonseca, que arrojaron a la luz las prácticas de ocultamiento de capitales de algunas de las personas más adineradas del mundo, mediante paraísos fiscales y empresas offshore.
Los registros, inicialmente revelados al diario alemán Süddeutsche Zeitung y compartidos con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, destaparon una red de opacidad financiera que involucraba a figuras prominentes a nivel mundial.
En el ámbito panameño, la investigación abarca varios años y se centra en el papel desempeñado por el bufete en la creación de empresas offshore presuntamente utilizadas para el lavado de dinero y transferencias ilícitas, implicando a países como Alemania, Brasil y Argentina, donde fiscales panameños han buscado cooperación.
Acusación
Se acusa a Mossack-Fonseca de facilitar la creación de sociedades anónimas para la transferencia de fondos vinculados con casos de corrupción como el Lava Jato en Brasil, así como el pago de sobornos por parte de la constructora Odebrecht.
La firma, que cerró sus operaciones en Panamá y en otros países en marzo de 2018, ha negado las acusaciones, argumentando ser víctima de un ataque cibernético global y que la información filtrada distorsionaba su verdadero rol en los mercados financieros.
Al llegar al tribunal, Jürgen Mossack expresó optimismo, declarando: "Si hay verdadera justicia, saldremos bien librados".
Las repercusiones de las filtraciones fueron de alcance global, provocando la dimisión del primer ministro de Islandia y cuestionando a líderes de Argentina, Ucrania, China y al presidente ruso Vladimir Putin, entre otros.
Fiscales estadounidenses también han acusado al despacho Mossack-Fonseca de conspirar para evadir las leyes de Estados Unidos y ocultar activos de sus clientes al Servicio de Impuestos Internos (IRS), involucrando fundaciones ficticias y empresas fantasma en varias jurisdicciones extraterritoriales.
Fonseca ha sostenido que el bufete no podía controlar cómo sus clientes utilizaban las estructuras offshore que les proporcionaban.
Pena ejemplar
Según se ha podido saber, el Ministerio Público panameño presentó unos 528 tomos como parte la investigación realizada.
En ese sentido, la fiscal segunda Contra la Delincuencia Organizada, Isis Soto, afirmó que ''el Ministerio Público pedirá una condena ejemplar'' aunque recordó que el delito de blanqueo de capitales solo tiene una pena máxima de 12 años de prisión en Panamá.
Por otra parte, La fiscal indicó que un total de 32 personas fueron citadas para comparecer en el juicio relacionado con el caso.
Sin embargo, destacó que cuatro de ellos son ciudadanos extranjeros que no tienen residencia en Panamá y que, por lo tanto, fueron declarados en rebeldía, lo que conllevó a la suspensión de su proceso judicial.
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