El descubrimiento de un par de dientes con una antigüedad de 4 mil años en una cueva de Irlanda reveló el impacto significativo de los cambios en la dieta en la salud humana, evidenciando una disminución en la diversidad de microorganismos bucales en comparación con nuestros ancestros.

Los microorganismos presentes en esta dentadura proporcionaron información crucial sobre cómo los cambios culturales recientes, como la introducción del consumo de azúcar o la industrialización, han afectado la salud oral, según un estudio publicado en la revista científica 'Molecular Biology and Evolution'.

El descubrimiento de una bacteria, 'S. mutans', asociada con las caries, en uno de los dientes, sorprendió a los investigadores.

Esta enfermedad se hizo más común a partir del 1500 a.C. Además, se identificaron dos genomas de otra bacteria que afecta las encías, 'T. forsythia', con notables diferencias entre ellos, respaldando la teoría de que los seres humanos antiguos poseían microbiomas bucales más diversos.

Según Iseult Jackson, autor del estudio y doctorando, "la pérdida de biodiversidad puede tener efectos negativos en la salud bucal y general de los individuos".

El análisis también proporcionó información sobre la salud oral de la época, ya que uno de los dientes mostraba evidencia de disbiosis del microbioma, es decir, un desequilibrio entre las células humanas y las bacterias presentes en la boca, como se describe en la Revista Española de Enfermedades Digestivas.

Otros hallazgos

Por otra parte, un equipo de antropólogos realizó un hallazgo fascinante en una cueva en Tautavel, Francia, cerca de la frontera española, se trata de un diente humano de 560 mil años de antigüedad.

Este descubrimiento se sumó a los restos humanos previamente encontrados en el sitio, considerados hasta ahora los más antiguos de Francia, con una edad de aproximadamente 450 mil años.

El diente, identificado como Arago 149, pertenece a un adulto relativamente maduro para su época, según explicó el geoarqueólogo Christian Perrenoud, quien lidera los equipos de investigación.

Aunque este diente por sí solo no proporcionó demasiada información, los investigadores esperan que su hallazgo sea solo el comienzo, y que se encuentren más restos del esqueleto completo en el futuro.

El descubrimiento tuvo lugar en la Caune de l'Arago de Tautavel, una gruta situada en un valle atravesado por un cañón donde se han encontrado numerosos objetos del Paleolítico Inferior.

El mérito de este hallazgo recae en dos adolescentes, Valentín y Camille, quienes participaron como voluntarios por primera vez en los trabajos de excavación.

"Valentín encontró el diente en la tierra, me lo mostró y fuimos a buscar a un experto porque parecía un diente humano, era evidente que era un diente, parece uno como los nuestros, no teníamos dudas", comentó Camille Jacquey, de 16 años.

El laboratorio confirmó que se trata del resto humano más antiguo encontrado en Francia hasta la fecha, aunque otros sitios en Europa, como los yacimientos en la sierra de Atapuerca (Castilla y León) y Orce (Granada) en España, han revelado piezas de más de 900 mil años de antigüedad.

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