A sus 34 años, Attal, considerado uno de los más fieles colaboradores del presidente, exmilitante socialista, es el más popular miembro del actual Gobierno y tendrá la labor de relanzar su acción, tras la adopción en el último año y medio de medidas impopulares como la reforma de las pensiones y la ley de inmigración.

Será el cuarto jefe de Gobierno de la etapa de Macron, el segundo desde su reelección en mayo de 2022, a los que se suman dos en el primer mandato, Edouard Philippe, dese 2017 a 2020, y Jean Castex hasta 2022.

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Se espera que en las próximas horas se anuncie el nuevo Gobierno que compondrá Attal, que da así un nuevo paso adelante en su meteórica carrera política, iniciada hace apenas ocho años como portavoz de la campaña electoral de Macron.

Borne y Attal se saludan en conferencia de prensa. Foto: EFE.

De su mano fue elegido diputado, nombrado secretario de Estado de Educación y Juventud en su primer Gobierno, portavoz del Ejecutivo en 2020 y ministro de Hacienda dos años más tarde, antes de dar hace seis meses el salto a Educación.

Luchas en sistema de educación

La lucha contra el acoso escolar, que él mismo reconoció haber sufrido en su etapa escolar, ha sido uno de sus caballos de batalla, lo que incrementó su popularidad.

Attal se convierte, además, en la primera persona abiertamente homosexual que accede a la jefatura del Ejecutivo, ya que su pareja es Stéphane Séjourné, un colaborador del presidente que figura en la lista de favoritos para encabezar el cartel de su partido para las europeas de junio.

Unos comicios para los que la ultraderecha aparece como favorita de los sondeos, con Jordan Bardella como cabeza de lista, una tendencia que el nombramiento de Attal busca revertir.

Attal, que goza de un mayor apoyo en las encuestas, deberá dar la vuelta a esa situación al frente de un nuevo Ejecutivo que sufre el desgaste de no tener una mayoría parlamentaria, lo que valió a su antecesora adoptar numerosas leyes sin voto de los diputados y enfrentarse a 31 mociones de censura en 20 meses, una de ellas superada solo por nueve votos.

Una debilidad que hereda el nuevo primer ministro en un año clave para el país, con la perspectiva de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos el próximo verano, lo que absorberá buena parte de la energía gubernamental para evitar un fracaso como el que vivió el país en la final de la Liga de Campeones de 2022 en el Estadio de Francia.

La seguridad en ese evento es una de las principales preocupaciones del Ejecutivo, sobre todo en la ceremonia de inauguración del 26 de julio que se desarrollará en el Sena, lo que supone todo un reto para las fuerzas del orden.

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