Un hombre, preocupado por la falta de noticias de su padre de 73 años, se dirigió a su apartamento solo para descubrir una vista dantesca al abrir la puerta: la cabeza de su progenitor descansaba sobre la mesa mientras el resto de su cuerpo yacía descuartizado en una maleta.
El suceso tuvo lugar el miércoles 20 de marzo, en el domicilio de la víctima, situado en el sexto piso de un edificio en la calle Aranguren.
La alarma del hijo mayor se disparó ante la ausencia de comunicación con su padre, situación que lo impulsó a verificar su bienestar personalmente, encontrándose en su lugar con una escena de horror.
Al llegar al apartamento, el hijo también se encontró con su hermano, quien no había reportado el fatídico incidente. Ante la sospechosa actitud de este, no tardó en alertar a las autoridades, quienes prontamente se hicieron presentes en la escena del crimen.

Sufría esquizofrenia
En el transcurso de la investigación, el hermano que residía con la víctima, y quien sufre de esquizofrenia, confesó ser el autor del asesinato. La policía lo detuvo y lo trasladó a la comisaría para continuar con las diligencias pertinentes.
Entre los detalles escalofriantes revelados, se encontró que el perpetrador había intentado cavar un hoyo en el terreno del edificio para ocultar el cuerpo de su padre, una tarea que abandonó debido al agotamiento.
Una pala manchada de barro, abandonada en el apartamento, se convirtió en una evidencia crucial para los investigadores.
El caso ahora está en manos de la fiscalía, que debe determinar el curso de acción.
Dadas las condiciones de salud mental del acusado, es posible que la justicia lo declare inimputable, lo que podría alterar significativamente el desenlace de este trágico suceso.
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