Chris Watts, el hombre condenado por el asesinato de su esposa embarazada y sus dos hijas pequeñas, ha realizado una sorprendente declaración desde la cárcel, acusando a su exnovia de ser la inspiración detrás de los crímenes.
Según un informe del New York Post, Watts, de 39 años, enfrenta varias cadenas perpetuas por estrangular a su esposa Shanann, de 34 años, y asfixiar a sus hijas de cuatro y tres años en agosto de 2018, ocultando luego sus cuerpos en el campo petrolero donde trabajaba.
En los últimos días se ha divulgado el contenido de una carta escrita por Watts en marzo de 2020, dirigida a Dios, en la que describe cómo fue influenciado negativamente por su ex compañera de trabajo y amante.
En la misiva, Watts describe a la mujer como una "ramera" cuyo "discurso halagador" lo sedujo y lo llevó a la tragedia. Él escribe que fue atrapado en la "telaraña del enemigo", refiriéndose a su exnovia, y acusa su influencia de llevarlo a cometer los horribles actos.
La carta expone la lucha espiritual de Watts y su percepción de haber sido engañado por la "concupiscencia de los ojos y la carne", lo que, según él, lo desvió del camino correcto.
Desde su encarcelamiento, Watts ha estudiado la Biblia y coautor de un libro de oraciones en 2021, mostrando un cambio hacia la religiosidad, que según él, lo ha ayudado a ver la luz de sus acciones y a buscar redención.
Dylan Tallman, compañero de celda de Watts, compartió que este se arrepiente profundamente de su infidelidad y pide perdón a Dios todos los días. Watts alega que su ex lo presionó para que eligiera entre ella y su familia, lo cual, según él, influyó en su fatal decisión.
Esta nueva declaración de Watts no cambia su situación legal, pero sí añade una capa compleja y controvertida a la narrativa ya dolorosa de sus crímenes, provocando aún más debate y consternación sobre las motivaciones detrás de sus acciones devastadoras.

Aquí la traducción de la carta:
"Querido Padre Celestial, me he descarriado. Soy como una oveja que se ha descarriado del rebaño y ha caído en un hoyo. La trampa del enemigo me ha atrapado. Las palabras de una ramera me han humillado. Su discurso halagador era como gotas de miel que me atravesaban el corazón y el alma. Lo que no sabía era que todos sus invitados estaban en la cámara de la muerte", escribió el hombre el una carta fechada en marzo de 2020.
"La concupiscencia (deseo desmedido de satisfacción carnal) de los ojos, la concupiscencia de la carne y la vanagloria de la vida… ¿Cómo no lo vi? ¿Cómo dejé que esto sucediera? Las bendiciones que me has otorgado estaban justo frente a mí y aún así seguía el perfume de una mujer extraña. La telaraña del enemigo se aprieta alrededor de mi corazón y está envolviendo mi alma hasta el punto de la asfixia. El enemigo y su Jezabel se burlan de mí y me azotan mientras celebran otra captura.
"Pero, ¡oh, que los hombres alabaran al Señor por su bondad y por sus maravillosas obras para con los hijos de los hombres! Tú, Señor, no me dejaste cautivo ni condenado. Escuchaste la oración de los desamparados y de los prisioneros destinados a la muerte. Me abriste los ojos. Preparaste mis oídos para percibir y dijiste: 'Sal adelante'. La red de la muerte aflojó su agarre y caminé hacia la Luz de Tu Presencia. Al arrodillarme humildemente ante Ti, me dijiste: 'Vete y no peques más; ¡Tu Fe te ha sanado!' En el precioso nombre de Jesús, Amén".
Está nota está creada con ayuda de la Inteligencia Artificial e información de Milenio
