En las calles de Maicao, Colombia, una ciudad azotada por el sol implacable y los vientos inclementes de La Guajira, Rafael camina cada día con un propósito que conmueve a quienes lo conocen.

En su espalda, lleva un letrero que dice: "Se cosen zapatos, informe al 3170739819". Este mensaje, simple pero potente, representa una esperanza silenciosa y un esfuerzo por avanzar frente a la adversidad.

Antes del amanecer, Rafael inicia su jornada, recorriendo las calles con un destino nada claro y buscando a sus clientes.

No obstante, lo que añade una capa extra de emoción a su diario caminar es la presencia de su hija, una niña de ojos brillantes que lo acompaña durante los fines de semana y las vacaciones escolares.

Juntos, padre e hija enfrentan el calor y el desafío de las largas caminatas por la ciudad.

Esta pequeña, aún en edad escolar, no solo es una compañera para Rafael; también se está convirtiendo en su aprendiz, absorbiendo los secretos del oficio de zapatero que su padre le enseña con paciencia y dedicación.

La comunidad aprecia el esfuerzo de Rafael y su hija

Recientemente, un gesto de solidaridad tocó profundamente a la familia: un vecino llevó a Rafael a un supermercado para comprar suficiente comida que asegure las tres comidas diarias para él y su hija durante el resto del mes.

Aunque muchas personas no están de acuerdo con la historia, compartida por @Última Hora Magdalena, hay quienes aplauden el esfuerzo de Rafael por sacar adelante a su hija.

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