Catalina Gutiérrez, influencer de 21 años, fue encontrada muerta la madrugada del jueves en Córdoba, Argentina, luego de haber sido reportada como desaparecida el miércoles después de no regresar a su hogar en el barrio Inaudi.
Su cuerpo fue hallado dentro de un Renault Clio en un área despoblada de la calle Pedro Echagüe 3900, en el barrio Ampliación Kennedy.
La Policía de Córdoba arrestó a Néstor Aguilar Soto, de la misma edad y compañero de estudios de la víctima, como principal sospechoso del crimen. Soto habría intentado incendiar el vehículo para ocultar evidencias.
Catalina, estudiante de arquitectura en la Universidad Nacional de Córdoba, había salido el miércoles por la noche para reunirse con amigas en el Patio Olmos, utilizando el auto de su madre.
Al no llegar a su destino, su familia y amigos comenzaron a preocuparse y utilizaron el sistema de rastreo de su celular para localizar el vehículo. El Renault Clio fue encontrado poco después de la medianoche en una zona semirrural pero con viviendas cercanas.
Hija del reconocido arquitecto cordobés Marcelo Gutiérrez, Catalina era conocida por su carisma y presencia en redes sociales.
'Era el amor de su vida'
Néstor Aguilar Soto, amigo de la víctima desde hace tres años, se presentó voluntariamente en la comisaría para declarar. Sin embargo, sus contradicciones levantaron sospechas y finalmente confesó el asesinato, alegando que Catalina era "el amor de su vida".
El padre de Catalina confirmó que Soto visitaba frecuentemente su hogar y describió la relación entre ellos como una amistad, pero ahora exige justicia y la condena perpetua para el asesino confeso.
El cuerpo de la joven presentaba signos de estrangulamiento y múltiples heridas, y se encontraron pruebas de un intento de incendio en el automóvil. Las autoridades han descartado la posibilidad de abuso sexual.
Néstor fue imputado por homicidio simple y espera nuevas indagatorias por parte de la fiscalía a cargo de José Mana. En su casa, los investigadores encontraron pruebas que lo incriminan, como un anillo de Catalina y cabellos de la víctima. Además, se descubrió que Soto había lavado la ropa que usaba el día del asesinato.
