El hecho ocurrió en el barrio Los Naranjos de la ciudad de Córdoba, Argentina, el pasado 24 de agosto.
De acuerdo con lo que informaron los medios locales, la tarde de ese día el hombre había ingresado a una casa y se había llevado cuatro teléfonos de última generación. Tras el robo, el sujeto llegó a un centro comercial en el que según, el medio Perfil, el 80% de los celulares robados son comercializados.
Por casualidad, el dueño de la tienda reconoció los teléfonos porque eran de su amigo, quien le acababa de contar que le habían hurtado. De inmediato lo llamó y trató de detener al ladrón.
Según testigos de la escena, el delincuente trató de huir y tras una intensa persecución lo detuvieron. Al hombre lo amarraron y lo golpearon hasta que su rostro estaba cubierto de sangre.
Tras la golpiza, las autoridades policiales llegaron y trasladaron al hombre a un hospital porque tenía heridas de consideración en su rostro.
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