En medio de las festividades y solemnidades que caracterizan la Semana Santa, surge una práctica peculiar: el tapado de los santos. Aunque muchos desconocen el motivo detrás de esta tradición, resuena profundamente en los templos.

Este gesto, cargado de simbolismo y significado espiritual, invita a la reflexión y la contemplación durante este período sagrado.

Tapar los santos en Semana Santa no es un mandato obligatorio de la Iglesia, pero persiste como una tradición arraigada en la fe de muchos creyentes. Sus motivaciones se entrelazan con una rica amalgama de simbolismos y devociones.

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Esta es la razón del porqué se cubren los santos

Una de las razones fundamentales detrás de esta práctica propicia para la meditación y la espiritualidad.

Al cubrir las imágenes de los santos, se elimina cualquier distracción visual que pueda desviar la atención de los fieles de la contemplación de la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

Este gesto invita a sumergirse en el misterio de la salvación, permitiendo una conexión más íntima con los eventos sagrados conmemorados en esta época.

Además, tapar los santos se interpreta como un acto de penitencia y humildad. En la atmósfera de la Cuaresma y la Semana Santa, muchos creyentes experimentan un profundo sentido de indignidad ante la presencia de Dios y sus santos.

Cubrir las imágenes es una expresión de esta humildad, reconociendo la propia fragilidad humana y la necesidad de purificación espiritual.

¿Qué otros elementos de la iglesia se cubren en Semana Santa?

Durante la conmemoración de la Semana Santa en las iglesias, además de las imágenes de santos y crucifijos, otro aspecto notable es la práctica de cubrir los altares y crucifijos con telas moradas.

Esta antigua costumbre, arraigada en la liturgia de la Cuaresma y la Semana Santa, tiene como objetivo dirigir la atención de los fieles hacia la contemplación de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, al tiempo que elimina distracciones visuales y terrenales.

La elección del color morado, asociado con el tiempo litúrgico de penitencia y preparación espiritual, refuerza el simbolismo de este gesto. Foto: Redes sociales.

Al envolver los altares y crucifijos en esta tonalidad, se establece un ambiente propicio para la reflexión y la oración, invitando a los creyentes a sumergirse en el significado más profundo de la Semana Santa.

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