Durante esta Semana Santa en Nicaragua, alrededor de cuatro mil agentes policiales fueron movilizados para custodiar los templos católicos y evitar la realización de procesiones religiosas en las calles.

Mientras tanto, el gobierno fomenta actividades bajo la etiqueta de "tradiciones populares" a través del Instituto de Turismo, la Policía y las alcaldías municipales.

Según la abogada Martha Patricia Molina, quien ha investigado la persecución que sufre la Iglesia Católica en Nicaragua, unas 400 parroquias del país recibieron notificaciones policiales que les prohibían realizar procesiones callejeras durante la Semana Santa.

Cálculo

El despliegue policial fue calculado por Molina en función de la cantidad de agentes reportados en cada parroquia del país.

Según ella, unas 4800 actividades religiosas que solían llevarse a cabo en las calles de pueblos y ciudades no se llevaron a cabo este año.

Algunas parroquias optaron por celebrar dentro o cerca de las iglesias, donde aún se les permitía realizar actividades.

Las notificaciones policiales recibidas por los sacerdotes no explicaban las razones de las prohibiciones y simplemente expresaban la "no autorización" para los eventos en la forma tradicional.

El domingo de Ramos, 24 de marzo, se registró un aumento de la presencia policial y paramilitar en los templos.

Según Molina, en algunas iglesias había al menos dos policías, y en algunas se observaron varias patrullas con agentes de Operaciones Especiales.

Los policías buscaban intimidar a los feligreses con su presencia y tomando fotografías.

Arrestos

El periodista Miguel Mendoza informó que la policía de Nicaragua arrestó a cuatro jóvenes que se habían disfrazado de judíos para visitar las casas aledañas, como parte de las tradiciones de Semana Santa.

Según Mendoza, el arresto se produjo con violencia, y hasta la fecha, los jóvenes no han sido liberados.

Desde abril de 2018, cuando estallaron protestas ciudadanas masivas, hasta enero de este año, se han registrado 812 ataques contra la Iglesia Católica en Nicaragua, según el recuento de Martha Patricia Molina en su informe "Una Iglesia Perseguida".

Estos ataques incluyen encarcelamientos, agresiones físicas, expulsiones del país, profanaciones de ritos y símbolos religiosos y destierros de sacerdotes, laicos, obispos y monjas.

El año pasado, el gobierno prohibió las celebraciones callejeras de Semana Santa y encarceló al menos a 13 personas vinculadas a las celebraciones católicas tradicionales, incluido un periodista que informó sobre los eventos.

Víctor Ticay, periodista, fue detenido el 6 de abril de 2023, un día después de informar sobre una procesión religiosa en Nandaime, Granada.

El 17 de agosto del mismo año, fue condenado a ocho años de cárcel por los supuestos delitos de "propagación de noticias falsas" y "traición a la patria".

A pesar de la intimidación policial, los feligreses se congregan en los templos y llevan a cabo algunas actividades dentro o cerca de ellos.

Rosario Murillo, vicepresidenta de Nicaragua, destacó las celebraciones de la Semana Santa, pero no mencionó las prohibiciones policiales a las procesiones religiosas.

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