Ademilson Quaresma explicó al medio G1 que desde hace unas semanas un hombre ingresó a su bar a pedir una botella con agua y luego salió. Sin embargo, él notó que había dejado olvidada una bolsa negra y al revisarla se dio cuenta que era una especie de jarrón que él confundió con un florero.

Pero una de las empleadas del lugar le dijo que se trataba de un depósito de cenizas. Inmediatamente el miedo lo invadió y le pidió que lo revisara. Ella, con normalidad accedió, y confirmó que se trataban de los restos de un muerto.

Según contó Ademilson, él guardó los restos con la esperanza de que llegaran a reclamarlos, pero en 20 días nadie ha llegado. Asimismo, señaló que desde la llegada de la urna no logra conciliar el sueño y vive lleno de miedo, incluso, le da temor apagar las luces del negocio.

"Nadie quiere venir a buscar al difunto, todavía está ahí. No sé qué hacer. Dicen que tirarlo no sirve. Tengo un poco de miedo. (Al abrir la bolsa) no sabía que era de un muerto, si no, no lo hubiera tocado", señaló.

El hombre aseguró que toda su familia permanece atemorizada. En ese sentido, pidió al dueño de las cenizas que se acerque a su bar para entregárselas.

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