El alcalde de Uruapan, Michoacán, Carlos Manzo, fue asesinado a balazos la noche del viernes 1 de noviembre mientras participaba en el Festival de Velas, parte de las celebraciones del Día de Muertos, en el Centro Histórico del municipio.
El edil se encontraba acompañado de sus hijos, pobladores y escoltas cuando hombres armados abrieron fuego. Los agentes de seguridad repelieron el ataque, abatieron a uno de los agresores y detuvieron a dos más, según informó el Gabinete de Seguridad de México.
Videos difundidos en redes sociales muestran el momento posterior al atentado: paramédicos brindan los primeros auxilios a Manzo, mientras decenas de personas graban la escena con sus teléfonos.
En las imágenes se observa al alcalde siendo trasladado en camilla hacia una ambulancia, mientras testigos gritan desesperadamente: "¡A donde sea, pero vámonos!".
Pese a los esfuerzos médicos, Carlos Manzo falleció a causa de las heridas. El funcionario era alcalde independiente y había denunciado recientemente la expansión del crimen organizado en la región, señalando directamente al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) como responsable de la violencia en Uruapan.
El gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, condenó el crimen y anunció el despliegue de la Guardia Nacional y la Secretaría de Seguridad Pública en la zona. A su vez, la presidenta Claudia Sheinbaum expresó su repudio al asesinato y convocó a una reunión urgente del Gabinete de Seguridad.
La muerte de Carlos Manzo eleva a seis el número de alcaldes asesinados en México en lo que va de 2025, dos de ellos en el estado de Michoacán, uno de los más golpeados por la violencia del crimen organizado.
