Juan Camilo Pérez, integrante del equipo de trabajo del congresista Diógenes Quintero, relató cómo una decisión de última hora le evitó subir al avión del Servicio Aéreo a Territorios Nacionales (Satena) que se accidentó el miércoles en Norte de Santander y dejó 15 personas muertas, entre ellas el propio legislador, quien además era su amigo.

Pérez explicó que él y otros miembros del equipo viajaron por tierra desde Cúcuta hasta Ocaña, Colombia, para cumplir compromisos previamente agendados, mientras Quintero decidió desplazarse en avioneta debido a una agenda paralela en la capital del departamento.

“Acordamos que él viajara en avión y nosotros por carretera. Al llegar a Ocaña nos dirigimos de inmediato al aeropuerto para recibirlo, pero nunca llegó”, contó.

En entrevista con Noticias Caracol, Pérez recordó la última conversación que sostuvo con el congresista.

"Hablamos de trabajo, pero también reímos mucho. El equipo venía con muy buena energía y todo fluía bien", afirmó.

Ese miércoles, según relató, todos atendían compromisos relacionados con proyectos en marcha liderados por Quintero.

Relación con el congresista Diógenes Quintero

Pérez conoció al congresista hace cerca de cuatro años y trabajó de forma cercana con él durante el último año.

"Más que mi jefe, era mi amigo y mi compañero en muchos momentos de la vida cotidiana", dijo.

También lo describió como un hombre humilde, orgulloso de sus raíces campesinas en el Catatumbo, carismático y comprometido con la paz, la justicia social y el desarrollo de la región.

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El equipo salió de Cúcuta a las 6:30 de la mañana y llegó a Ocaña hacia las 11:30. Durante el trayecto, la densa neblina llamó su atención, al punto de grabar videos por las condiciones climáticas.

En contraste, al llegar a Ocaña encontraron buen clima y sol. Desde temprano, siguieron el vuelo a través de aplicaciones de rastreo aéreo.

Sobre el vuelo

“En un momento la señal se perdió. La torre de control confirmó la pérdida de contacto y luego la Aeronáutica informó que la aeronave había desaparecido cerca de la 1:20 de la tarde”, relató.

El vuelo debía aterrizar a las 12:10 del mediodía. “Esperamos todo el tiempo, pero el avión nunca llegó”, reiteró Pérez.

Más tarde, el equipo logró ubicarse gracias al sistema GPS satelital que portaba otra de las víctimas. Esa señal permitió orientar a los grupos de búsqueda hasta el sitio del accidente.

El acceso resultó complejo. Pérez aseguró que caminaron cerca de dos horas montaña arriba por una zona boscosa para llegar hasta los restos de la aeronave. Allí confirmaron la magnitud de la tragedia.

Finalmente, Pérez también recordó a su compañera de trabajo Natalia Acosta, otra de las víctimas.

“Era una gran mujer, mamá de una niña pequeña. Soñaba con llegar a Ocaña para abrazarla y darle todo su amor. Su pérdida resulta enorme para el equipo y, sobre todo, para su familia”, concluyó.

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