Lo que prometía ser una noche decisiva para LaLiga terminó envuelta en tensión y angustia. Trece personas resultaron heridas, cuatro de ellas en estado menos grave y nueve con lesiones leves, tras un atropello múltiple ocurrido este jueves en las inmediaciones del RCDE Stadium, justo antes del partido entre el Espanyol y el FC Barcelona.

El Sistema de Emergencias Médicas (SEM) de la Generalitat de Cataluña confirmó que desplegó diez unidades terrestres para atender a los afectados, en un hecho que dejó congelado el ambiente del derbi catalán, donde podría definirse el título de liga a favor del conjunto azulgrana.

El partido se detuvo al minuto 10 tras el aviso por megafonía

La noticia del atropello se conoció apenas se jugaban diez minutos del primer tiempo, cuando, a través de la megafonía del estadio, se informó del accidente vial.

Aunque en un primer momento se indicó que no había heridos de gravedad, el árbitro César Soto Grado decidió detener el partido para hablar con los capitanes y obtener más detalles directamente de los Mossos d’Esquadra.

Luego de unos minutos de incertidumbre, el árbitro decidió reanudar el encuentro, mientras los servicios de emergencia seguían trabajando fuera del estadio. Sin embargo, no todos los aficionados pudieron continuar disfrutando del partido como si nada.

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Aficionados abandonan el estadio en señal de protesta

Miembros del grupo de animación Grada Canito, que se ubican en una de las gradas de gol del estadio de Cornellà-El Prat, decidieron abandonar el recinto como señal de protesta por lo ocurrido. Para ellos, el accidente empañó el espíritu deportivo del evento.

Por su parte, fuentes de la policía autonómica catalana confirmaron que el atropello fue accidental. El conductor del vehículo perdió el control del mismo y terminó embistiendo a las personas que se encontraban en las inmediaciones del recinto deportivo.

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Una noche que pasó de la emoción al susto

Aunque la mayoría de los heridos no presenta lesiones graves, el impacto emocional entre los aficionados y la comunidad deportiva fue evidente. La expectativa por un clásico que podía definir al campeón se vio opacada por el temor y la solidaridad con los afectados.

Los servicios de emergencia actuaron con rapidez, pero el susto aún persiste entre quienes presenciaron o supieron del accidente. Este tipo de situaciones nos recuerdan que, aunque el fútbol nos une y emociona, la seguridad de las personas siempre debe estar primero.

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