María Consuelo Córdoba, de 58 años, pasó de pedir la eutanasia y preparar su funeral a tomar una decisión que ella misma creyó que ya no sería posible: volver a elegir la vida.

La colombiana, natural de Istmina, Chocó, sobrevivió a un brutal ataque con ácido ocurrido en el año 2000. Según su testimonio, su entonces esposo, Dagoberto Sánchez, le arrojó ácido sulfúrico después de que ella se negara a retomar la convivencia.

Desde aquella agresión, Consuelo ha soportado 26 años de secuelas y 87 cirugías para intentar reconstruir su rostro. Respira con ayuda de tubos y durante años ha vivido sin poder sentir normalmente el aire sobre su rostro.

Consuelo fue abandonada por su única hija

Pero al dolor físico se sumó también el abandono. Consuelo recuerda que su única hija se alejó después de verla con el rostro quemado y que nunca volvió a buscarla. Asegura que cambió su nombre y que lleva 25 años sin saber nada de ella.

Sin recursos económicos ni seguro médico, la mujer llegó a pedir limosna para sobrevivir.

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El cansancio de tantos años la llevó a pensar en la muerte y a solicitar la eutanasia, un procedimiento que fue autorizado hace cuatro años. Incluso contó que tenía preparados los detalles de su velatorio y entierro.

Esperanza para Consuelo

Sin embargo, cuando parecía que su historia llegaba a su último capítulo, apareció una nueva esperanza, según publicó la revista Semana.

El programa digital Vamos Pa Eso, dirigido por el abogado Juan José Castro, logró gestionar apoyo para que Consuelo pueda acceder a nuevas cirugías reconstructivas, especialmente en la nariz y la boca, precisamente las intervenciones que ella había señalado como una razón para continuar viviendo.

La respuesta de Consuelo fue contundente y llena de emoción: "Yo sí quiero hacerme mi cirugía porque yo no me voy a hacer ninguna eutanasia".

Capital Salud, entidad a cargo de su atención, había aclarado que respetaría cualquier decisión que tomara de manera libre y autónoma.

Ahora, después de 26 años de dolor, Consuelo vuelve a mirar hacia adelante. Las valoraciones médicas definirán cuándo podrá someterse a las cirugías que, para ella, representan mucho más que una operación: una nueva oportunidad para vivir.

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