El presidente estadounidense, Joe Biden, defendió el miércoles su ambicioso proyecto de gobierno con un tinte profundamente social con inversiones en busca de la recuperación económica.
En la víspera de cumplir cien días en el poder y en su primer discurso ante las dos cámaras del Congreso, Biden proclamó que Estados Unidos "está de vuelta otra vez" y pidió una y otra vez a los republicanos -cuyo voto necesita para muchas de sus propuestas- que le apoyen en sus principales planes económicos y sociales.
Durante poco más de una hora, Biden habló de la vacunación contra la covid-19, de sus planes de infraestructuras y gasto social y de política exterior, sin olvidarse de los temas que se le han atragantado en estos primeros meses: la inmigración, los tiroteos y la brutalidad policial contra las minorías.
"Estamos vacunando a la nación, creando cientos de miles de trabajos, entregando resultados reales que la gente puede ver y sentir en sus vidas", dijo el mandatario.
TRABAJOS, TRABAJOS, TRABAJOS
Si hubo una palabra que el presidente repitió a lo largo de su discurso fue "trabajos", aunque siempre la acompañó de un matiz social.
"Nuestra Constitución se abre con las palabras 'Nosotros, el Pueblo'. Ya es hora de que recordemos que 'Nosotros, el Pueblo somos el Gobierno. Ustedes y yo", indicó.
Buena parte de su alocución la dedicó a promover su plan de inversiones en infraestructuras por valor de 2.25 billones de dólares, acompañado por otro con un tinte más social dirigido a ayudar a las familias y los ciudadanos en situación más vulnerable, por un importe de 1.8 billones de dólares.
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Para financiar ambos proyectos el presidente defendió que hay que subir los impuestos a las grandes empresas y a las grandes fortunas.
En ese sentido consideró que "ya es hora" de que las grandes corporaciones y los más ricos del país, que son un 1% , "paguen su parte justa" de impuestos.
Biden citó un estudio reciente que apunta que el 55 % de las grandes empresas pagó "cero" impuestos federales el año pasado, y lograron 40 mil millones de dólares en beneficios, mientras que muchas evadieron tributar y se acogieron a beneficios y deducciones por emplear a sus trabajadores en otros países.
"Yeso no está bien", denunció.
En ese sentido aseguró que el gobierno acabará con los resquicios que permiten a los más ricos pagar muy por debajo de lo que deberían según sus ganancias y advirtió de que el Departamento de Hacienda actuará con mano dura contra los millonarios que pretendan "engañar" sobre sus ganancias.
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