Estados Unidos confirmó el pasado viernes que estaría aprobando un suministro de bombas de racimo a Ucrania como parte del paquete de ayuda para pelear contra Rusia.

La decisión de la administración Biden ha sido cuestionada por muchos ciudadanos y además los ojos internacionales, dado a que esta arma está restringida en muchas partes del mundo por el daño indiscriminado que puede casuar en los territorios y a civiles.

Cabe señalar que no es primera vez que Rusia o Ucrania utiliza municiones o bombas de racimo, ya que desde le invasión de Putin a Ucrania en 2022, las tropas ucranianas han utilizado esta controversial arma proporcionada por Turquía recientemente.

¿Qué es una bomba de racimo?

Las bombas de racimo son armas explosivas utilizadas en conflictos armados que contienen múltiples submuniciones o submuniciones en su interior.

Estas submuniciones, también conocidas como "bombetas", se dispersan en el aire o se lanzan desde tierra o aire, y se dispersan sobre una amplia área antes de explotar. Su objetivo principal es cubrir un área extensa y causar daño indiscriminado tanto a objetivos militares como a civiles.

¿Cómo funcionan las bombas de racimo?

Cada bomba de racimo contiene una cantidad variable de submuniciones más pequeñas. Estas submuniciones están diseñadas para explotar al impactar el suelo o después de un período de tiempo predeterminado.

El área que cubren puede ser de varios cientos a miles de metros cuadrados. Aunque cada submunición individual tiene un radio de destrucción limitado, el uso de múltiples bombas de racimo puede tener un impacto devastador en una zona extensa.

Peligros de la bomba de racimo y por qué están prohibidas

Una de las características más problemáticas de las bombas de racimo es que muchas veces no explotan al momento del impacto, lo que significa que quedan como municiones sin detonar.

Estas municiones sin explotar pueden quedar esparcidas en áreas residenciales, campos agrícolas y otros lugares frecuentados por civiles, representando una grave amenaza para la seguridad de las personas, incluso después de que el conflicto haya terminado. Las municiones sin detonar pueden ser activadas accidentalmente por civiles, incluyendo niños, causando lesiones graves e incluso la muerte.

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Bombas de racimo viejas en Laos. Foto: El País

Debido a su naturaleza indiscriminada y al riesgo prolongado que representan para la población civil, las bombas de racimo han sido objeto de una amplia preocupación humanitaria y han sido ampliamente condenadas.

En 2008, se negoció y se adoptó el Tratado sobre Bombas de Racimo, que prohíbe el uso, la producción, la transferencia y el almacenamiento de estas armas. Muchos países han firmado y ratificado el tratado, aunque aún existen países que no lo han hecho y siguen utilizando o almacenando bombas de racimo.

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