La migración centroamericana ya no solo cruza Chihuahua: también empieza a echar raíces. Bajo esa nueva realidad, representantes consulares de Honduras, Guatemala y El Salvador llegaron al Congreso del Estado para advertir que las leyes locales se quedaron atrás y que urge reformarlas si se quiere ofrecer protección real a migrantes que ven en esa región mexicana un lugar para rehacer su vida.
El planteamiento surgió durante el foro “Nueva política de asilo en el Estado de Chihuahua”, impulsado por organizaciones civiles defensoras de derechos humanos y por la Comisión de Asuntos Fronterizos y Atención a Migrantes del Poder Legislativo.
Antes del evento, diplomáticos y autoridades sostuvieron una reunión en la que coincidieron en un punto clave: las normativas vigentes deben actualizarse para responder a las necesidades de miles de migrantes centroamericanos.
Esta población -aseguran-, ya no solo pasan por México, sino que buscan quedarse.
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Migrantes y una ley congelada frente a una nueva realidad
En el encuentro, el presidente del Congreso del Estado, Guillermo Ramírez, remarcó que el papel de los consulados resulta determinante para acompañar, orientar y proteger a la población migrante.
Pero también dejó claro que ese esfuerzo institucional necesita respaldo legal. "La participación de los representantes diplomáticos puede ser decisiva para empujar reformas a la Ley de Protección y Apoyo a Migrantes", dijo.
Esta es una normativa vigente desde 2016 que no ha sido modificada, pese a que el escenario migratorio cambió drásticamente en los últimos años.
A esa urgencia se sumó la presidenta de la Comisión de Asuntos Fronterizos y Atención a Migrantes, María Antonieta Pérez Reyes, quien insistió en la necesidad de legislar con mayor profundidad en materia migratoria.
Además dijo que hay que poner en marcha el reglamento respectivo, una tarea pendiente del Poder Ejecutivo estatal.

Permisos de trabajo, la apuesta por la integración
Uno de los puntos más sensibles del foro fue el acceso de los migrantes a permisos laborales.
Para los representantes consulares, este mecanismo no solo facilita la estabilidad económica de quienes llegan, sino que abre una puerta real a la integración.
El cónsul general de Guatemala, Carlos Ranferi Gómez subrayó que México dejó de ser únicamente un territorio de paso y es un país de destino.
"Los permisos de trabajo son una herramienta clave porque permiten a los migrantes insertarse en la vida productiva", dijo.
En esa misma línea se pronunció el cónsul general de Honduras, Darwin Antonio Medina, quien defendió la necesidad de mantener y fortalecer los permisos laborales otorgados a migrantes centroamericanos.
"Esa es una vía concreta para que puedan prosperar en territorio mexicano", señaló.

Migración como aporte, no como carga
La vicecónsul de El Salvador, Jennifer Noelia Díaz de Turcios, planteó otra dimensión: la del aporte social y cultural de la población migrante.
Llamó a fortalecer políticas públicas y planes de trabajo que no vean a la migración solo desde la contención, sino desde la inclusión y el desarrollo.
“Necesitamos aprender, mejorar y elaborar mejores políticas públicas, ejecutadas de manera efectiva para el bienestar de nuestra población”, concluyó.

Chihuahua, ante el reto de responder
El foro dejó una señal clara: la presión por reformar la política migratoria local ya comenzó a tomar forma institucional.
Los consulados de Honduras, Guatemala y El Salvador pusieron sobre la mesa una realidad que Chihuahua ya no puede seguir viendo como ajena.
Porque mientras las rutas migratorias cambian, cada vez más centroamericanos buscan establecerse en México.
Porque mantener leyes sin actualizar equivale a responder con herramientas viejas a una crisis que ya cambió de rostro.
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