El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, se enfrentó el domingo 9 de febrero a la asamblea legislativa salvadoreña.

Dicho imprevisto se dio luego de los parlamentarios ignoraron un llamado de Bukele para celebrar una sesión extraordinaria con el objetivo de aprobar un préstamo.

Ese dinero sería usado para combatir la delincuencia y las pandillas que yace en ese país centroamericano.

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Luego del fallido llamado, el mandatario mencionó un artículo que el derecho del pueblo a la insurrección para restablecer el orden constitucional.

Asimismo, invitó a los salvadoreños a acudir a las afueras de las instalaciones del Congreso. Esto ocurrió luego de que el sábado 8 de enero fracasara la iniciativa del presidente de la Asamblea Legislativa, Mario Ponce.

Esta consistía en realizar una sesión extraordinaria para aprobar el préstamo por $109 millones del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE)

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El presidente realizó una oración en su llegada al Congreso.

Con ese dinero, Nayib pondría en marcha una tercera fase de su plan de seguridad, específicamente con la compra de equipamiento para la Policía y el Ejército.

Este crédito sería clave para avanzar en el plan del gobierno contra ese flagelo que son responsables de generar pánico en El Salvador.

La nación salvadoreña es uno de los países sin guerra más violentos del mundo, con un promedio de 35.6 homicidios anuales por cada 100 mil habitantes.

De los 84 diputados solo aparecieron 28, ante esto Bukele publicó un tweet afirmando que la asamblea seguía en pie.

"Si los diputados no asisten, estarían rompiendo el orden constitucional y el pueblo tendrá facultad de aplicar el artículo 87 de la Constitución”, expuso.