La ruta hacia Estados Unidos tiene muchos finales posibles, algunos logran cruzar la frontera, otros son deportados y miles regresan con las manos vacías. Pero para decenas de hondureños el viaje terminó de la peor manera: en un punto del mapa donde el rastro simplemente desapareció.
Hoy, los migrantes desaparecidos de Honduras encabezan la lista de extranjeros buscados en Coahuila, uno de los corredores más transitados por quienes persiguen el sueño americano.
Hasta mayo de 2026, la Fiscalía General del Estado de Coahuila mantenía abiertas 81 investigaciones relacionadas con personas migrantes extranjeras cuyo paradero continúa sin conocerse.
De ellas, 34 corresponden a hondureños, la cifra más alta entre las diez nacionalidades registradas.
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Hondureños encabezan la lista
Los registros oficiales muestran que Honduras concentra poco más del 40 % de los expedientes abiertos por desaparición de personas migrantes extranjeras en Coahuila.
Después aparecen Venezuela, con 14 casos; Guatemala, con ocho; El Salvador y Nicaragua, con seis cada uno; Cuba, con cuatro; Perú y Ecuador, con tres respectivamente; Colombia, con dos, y República Dominicana, con uno.
En conjunto, alrededor de nueve de cada diez expedientes corresponden a personas originarias de Centroamérica.
Esto refleja que esta región continúa siendo la principal fuente de migración irregular hacia la frontera entre México y Estados Unidos.

El último rastro antes de la frontera
Las investigaciones coinciden en un elemento que inquieta a las autoridades y a las familias: las últimas referencias conocidas sitúan a estas personas en la región norte de Coahuila.
Ese territorio representa uno de los últimos escalones antes de intentar ingresar a Estados Unidos.
Es una zona utilizada por miles de migrantes cada año, pero también señalada por organizaciones humanitarias como un corredor donde operan redes de tráfico de personas, extorsión y otros delitos.
Para muchas familias, el contacto se corta de manera abrupta. Una llamada, un mensaje o una ubicación que terminan convirtiéndose en la última señal antes de meses o incluso años de incertidumbre.
Una búsqueda que no termina
Aunque las carpetas de investigación permanecen abiertas, decenas de familias continúan esperando respuestas.
Con el objetivo de mantener visibles estos casos, organizaciones que trabajan con población migrante, entre ellas la Casa del Migrante, impulsan campañas para difundir los rostros y nombres de las personas desaparecidas.
La intención es que las imágenes circulen más allá de las fronteras y aumenten las posibilidades de obtener información que permita localizar a quienes desaparecieron durante el trayecto.

El sueño americano que quedó inconcluso
Cada expediente representa una historia detenida a mitad del camino y detrás de los 34 migrantes desaparecidos hondureños hay familias que siguen marcando teléfonos que ya no contestan.
También hay madres que esperan una llamada y niños que crecieron sin saber qué ocurrió con quienes partieron en busca de una vida mejor.
Mientras el flujo migratorio hacia Estados Unidos continúa, Coahuila permanece como uno de los lugares donde, para decenas de hondureños, el sueño americano terminó en un silencio que nadie puede explicar.
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