El cerco contra las maras en Honduras ya no quedaría limitado a capturas, allanamientos o decomisos dentro del país. Ahora también apunta al dinero, los movimientos migratorios y las redes que les brindan apoyo.

Honduras se sumó a Estados Unidos y otros 13 países del continente en una declaración que plantea acciones individuales y colectivas contra 24 organizaciones consideradas por los firmantes como “narcoterroristas”.

Entre ellas aparecen dos nombres directamente vinculados con la realidad hondureña: Mara Salvatrucha (MS-13) y Barrio 18.

La declaración, difundida el 22 de septiembre de 2026 por el Departamento de Estado de Estados Unidos, contempla medidas que van desde el congelamiento de activos hasta restricciones migratorias y de visas para integrantes, asociados y personas que apoyen a las organizaciones incluidas.

Pero el alcance no termina allí y los países también expresaron su intención de establecer responsabilidad penal para quienes proporcionen conscientemente apoyo material a esas estructuras.

Esto incluye respaldo logístico, siempre conforme a las leyes nacionales y obligaciones internacionales de cada Estado.

Para Honduras, el acuerdo coloca así la persecución de las maras en un escenario que rebasa sus fronteras.

De interés: Honduras declarará terroristas a tres organizaciones criminales

Maras: el dinero también entra en la mira

La declaración introduce un componente financiero que puede resultar clave frente a organizaciones que necesitan recursos, colaboradores y estructuras de apoyo para operar.

Los gobiernos plantean coordinar sanciones, designaciones y acciones financieras contra las organizaciones incluidas en el acuerdo.

Eso supone que la estrategia no se concentra únicamente en perseguir a quienes ejecutan delitos, sino también en afectar los recursos y apoyos que permiten sostener sus operaciones.

El documento, sin embargo, expresa intenciones de acción y condiciona las medidas a las obligaciones jurídicas nacionales e internacionales de cada país.

No significa que todas las sanciones hayan comenzado a aplicarse automáticamente en Honduras.

Organizaciones

MS-13 y Barrio 18 aparecen entre 24 organizaciones

La MS-13 ocupa el primer lugar de la lista y Barrio 18 aparece en la posición 13.

Junto a ellas figuran estructuras de mayor alcance regional como el Cártel de Sinaloa, Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Tren de Aragua, Clan del Golfo y Primeiro Comando da Capital.

También fueron incorporados Los Choneros, Los Lobos, Cártel del Golfo, Cártel del Noreste, Los Tiguerones, Comando Vermelho y grupos disidentes de las FARC, entre otros.

El punto común es que los 15 gobiernos participantes acordaron concentrar en esas 24 organizaciones la primera acción conjunta del llamado Escudo de las Américas.

Más inteligencia entre países

Hay otro compromiso que puede tener efectos sobre la persecución de las maras en Honduras: compartir más información.

Los Estados participantes expresaron su intención de fortalecer el intercambio de inteligencia y facilitar, cuando corresponda, el acceso a tecnologías y capacidades de seguridad.

También plantearon ampliar la capacitación de personal y el intercambio de prácticas entre los países participantes.

Ese componente permitiría que la persecución de las estructuras criminales tenga una dimensión regional, especialmente cuando sus integrantes, recursos o redes atraviesan fronteras.

La declaración establece tres grandes pilares para esa cooperación: economía, seguridad y coordinación multilateral.

inteligencia maras

El siguiente paso pasa por la OEA

El acuerdo busca además trasladar la ofensiva a un mecanismo regional.

Los gobiernos anunciaron que pretenden presentar conjuntamente una solicitud ante la presidencia del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para convocar una reunión de consulta relacionada con el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR).

La intención es discutir posteriormente, a nivel ministerial, una resolución que facilite acciones colectivas contra las organizaciones incluidas en el acuerdo.

Ese proceso todavía requiere pasos diplomáticos y jurídicos antes de convertirse en medidas concretas.

Un cerco que pretende cruzar fronteras

El documento firmado por Honduras cambia, al menos en el plano de la cooperación anunciada, la escala desde la que se plantea enfrentar a estas organizaciones.

La MS-13 y Barrio 18 dejan de aparecer únicamente como un problema de seguridad interna dentro de esta iniciativa y pasan a integrar una lista regional sobre la cual 15 gobiernos pretenden coordinar acciones.

El alcance dependerá ahora de cómo cada país traduzca esos compromisos a sus propias leyes y decisiones.

Para Honduras, el desafío será convertir una declaración internacional en medidas concretas: seguir el dinero, identificar las redes de apoyo y aprovechar el intercambio de inteligencia sin quedarse únicamente en las capturas.

Porque el nuevo cerco anunciado contra las maras en Honduras no apunta solamente a quien está en la calle. También pretende alcanzar los recursos, conexiones y apoyos que mantienen funcionando a las estructuras.

Lea también: Estado de excepción: Seguridad pide medidas extremas ante terror de pandillas