La carrera política del exvicepresidente de Ecuador, Jorge Glas Espinel, quien desempeñó un papel central en la ruptura de relaciones entre México y Quito, está estrechamente ligada al expresidente Rafael Correa.

Desde su primer cargo oficial en 2007 como jefe del Fondo de Solidaridad durante la primera administración de Correa, Glas, de 54 años e ingeniero de profesión, ascendió rápidamente dentro del gobierno y los círculos del exmandatario.

Esta ascendencia culminó cuando lo acompañó como candidato a la vicepresidencia en la campaña de 2013.

Sin embargo, fue durante su mandato como vicepresidente de Correa que comenzaron sus problemas con la justicia.

Correa y Glas

Fue en el colegio Cristóbal Colón de Guayaquil donde se fraguó una amistad entre Rafael Correa y Jorge Glas que definiría el futuro político de ambos.

En este centro educativo, donde también participaban en el grupo de Boy Scouts, Glas y Correa establecieron una conexión que trascendió los años escolares.

Tras graduarse como ingeniero eléctrico y formar una familia, Glas se mantuvo cerca de Correa, colaborando en diversas campañas políticas, aunque inicialmente no ocupó cargos públicos.

Sin embargo, su vida dio un giro en enero de 2007, cuando Correa asumió la presidencia de Ecuador.

 En ese momento, Glas fue convocado por Correa para colaborar en la administración del Fondo de Solidaridad del país.

Este fondo, destinado a invertir las ganancias generadas por empresas públicas de telecomunicaciones y electricidad en proyectos sociales, vio su gestión hasta su liquidación en 2010.

La estrecha relación con el presidente y su desempeño lo impulsaron hacia otros roles relevantes en la esfera pública, como el ministerio de Telecomunicaciones, marcando así el comienzo de una carrera política ascendente para Glas Espinel.

Condena

En diciembre de 2017, Glas fue condenado a ocho años de prisión por recibir sobornos de la constructora brasileña Odebrecht, en un caso que sacudió varios gobiernos en América Latina. Su destitución del cargo de vicepresidente se confirmó en enero de 2018, tras una votación en el parlamento ecuatoriano.

A pesar de entregarse a las autoridades, Glas logró obtener la libertad condicional en noviembre de 2022, después de cumplir la mitad de su condena.

Sin embargo, enfrentó nuevos procesos judiciales, incluido un caso de corrupción relacionado con el manejo de fondos tras el terremoto en la provincia de Manabí en 2016.

Ante esta situación, Glas buscó refugio diplomático en la embajada de México.

Tensiones

Las tensiones entre Ecuador y México se intensificaron cuando las autoridades ecuatorianas intentaron que el gobierno mexicano entregara al exvicepresidente para que enfrentara la justicia.

Esta tensión alcanzó su punto álgido cuando un grupo de uniformados ingresó de forma irregular a la embajada mexicana en Quito y sacó a Glas, en una maniobra sin precedentes en las relaciones diplomáticas entre ambos países.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ordenó la suspensión de las relaciones diplomáticas con Ecuador en respuesta a lo que consideró una violación flagrante del derecho internacional y la soberanía mexicana.

La carrera política de Glas está marcada por su estrecha relación con Correa, desde sus días de estudiante hasta su ascenso a la vicepresidencia.

Sin embargo, su trayectoria también ha estado marcada por acusaciones de corrupción que lo llevaron a enfrentar la justicia y a buscar refugio diplomático en medio de una crisis diplomática sin precedentes entre dos naciones latinoamericanas.

Jorge Glas Espinel, nacido en 1969 en la vibrante ciudad de Guayaquil, uno de los centros económicos más importantes de Ecuador, marcó su camino hacia la política desde temprana edad.

Su historia se entrelaza con la del expresidente Rafael Correa, otro guayaquileño con quien compartió su trayectoria.

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