Hay cifras que cuentan historias de éxito y otras que dejan al descubierto profundas desigualdades. Los premios Nobel de ciencias pertenecen a ambas categorías.
Durante 125 años reconocieron descubrimientos que transformaron la humanidad, pero sus registros también revelan una ausencia difícil de ignorar: la de las mujeres.
De los 769 reconocimientos individuales concedidos entre 1901 y 2026 en Medicina, Física, Química y Economía, apenas 30 correspondieron a mujeres.
Eso significa que solo el 3.9 % de esos reconocimientos tuvo una destinataria femenina, una proporción que contrasta con los avances de las mujeres en la investigación.
La edición de 2026 evidenció esta desigualdad bajo los reflectores: ninguna mujer figuró entre los galardonados de las cuatro disciplinas.
Sin embargo, detrás de esos números existe una historia más compleja: las oportunidades que muchas científicas pierden mucho antes de aspirar al máximo reconocimiento.
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Premios científicos: el Nobel y la desigualdad
Cuando Alfred Nobel redactó su testamento en 1895, estableció que sus premios debían reconocer a quienes proporcionaran el mayor beneficio a la humanidad.
No hizo distinciones entre hombres y mujeres, sin embargo, la historia de los galardones muestra que el reconocimiento científico concentró mayoritariamente hombres.
Los premios científicos reflejan así una desigualdad que no comienza necesariamente en los comités encargados de elegir a los ganadores.

El problema puede comenzar a los seis años
La distancia entre hombres y mujeres en las carreras científicas comienza a construirse mucho antes de que alguien publique su primera investigación.
Un estudio publicado en 2017 en la revista Science encontró que, desde los seis años, las niñas mostraron menor tendencia que los niños a asociar la inteligencia excepcional con personas de su propio género.
El hallazgo puso sobre la mesa cómo los estereotipos pueden influir tempranamente en la percepción que las niñas desarrollan sobre sus propias capacidades.
Esa influencia no significa que las niñas tengan menos habilidades científicas, sino que pueden crecer rodeadas de mensajes que condicionan sus aspiraciones.
La UNESCO señala que las mujeres representan aproximadamente el 35 % de las personas graduadas en carreras relacionadas con ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.
El efecto Matilda: cuando el mérito de una mujer se vuelve invisible
Existe un fenómeno que explica por qué algunas contribuciones científicas realizadas por mujeres reciben menos reconocimiento del que merecían.
Se conoce como efecto Matilda y describe situaciones en las que los descubrimientos o aportaciones femeninas se minimizan, ignoran o atribuyen a colegas masculinos.
Uno de los casos históricos más conocidos es el de Rosalind Franklin, cuyas imágenes de difracción de rayos X contribuyeron decisivamente a comprender la estructura del ADN.
En 1962, James Watson, Francis Crick y Maurice Wilkins recibieron el Nobel de Medicina por sus investigaciones relacionadas con esa estructura.
Franklin había fallecido en 1958 y los Nobel no se conceden de manera póstuma. Su caso, por tanto, requiere considerar tanto el reconocimiento de sus aportes como las reglas del premio.
Otro ejemplo se encuentra en la física Lise Meitner, realizó contribuciones fundamentales para comprender la fisión nuclear.
El Nobel de Química de 1944 fue concedido a Otto Hahn, mientras Meitner quedó fuera del reconocimiento.
Estas historias permiten comprender que la discusión sobre los premios científicos también involucra quién recibe crédito por los descubrimientos y cómo se construye el prestigio académico.

El momento en que las científicas comienzan a desaparecer
Una de las mayores dificultades aparece cuando las investigadoras intentan pasar de las primeras etapas de su carrera a puestos de dirección.
Amal Kasry, especialista de la UNESCO, advierte que la participación femenina puede disminuir considerablemente cuando se examinan los cargos de liderazgo científico.
En el campo de las tecnologías cuánticas, por ejemplo, señala que la representación de las mujeres pasa de más del 40 % en determinadas etapas a aproximadamente el 12 % en posiciones de liderazgo.
Dirigir investigaciones, obtener financiamiento y encabezar equipos puede influir en la visibilidad de los descubrimientos.
Las dificultades también incluyen menor reconocimiento de contribuciones, obstáculos para acceder a recursos y responsabilidades familiares que pueden limitar las oportunidades profesionales.
Una investigación publicada en Nature en 2022 encontró que las mujeres tenían menos probabilidades de recibir reconocimiento formal como autoras de publicaciones científicas o inventoras de patentes.
¿Los comités Nobel discriminan a las mujeres?
Las especialistas advierten que no basta con observar a los ganadores para demostrar discriminación deliberada en las decisiones finales.
La física Liselotte Jauffred, investigadora de la Universidad de Copenhague, sostiene que los mecanismos que producen estas diferencias pueden actuar mucho antes de la selección.
El proceso de nominación de los Nobel tampoco está abierto a cualquier persona, los candidatos los proponen académicos y especialistas autorizados.
Posteriormente, los comités evalúan las candidaturas y presentan sus recomendaciones a las instituciones encargadas de otorgar los galardones.
Además, las nominaciones permanecen confidenciales durante 50 años, lo que limita la posibilidad de examinar inmediatamente quiénes fueron considerados y quiénes quedaron fuera.
En 2018 se introdujeron medidas para ampliar la diversidad entre las personas invitadas a presentar nominaciones.
Ese mismo año, Donna Strickland obtuvo el Nobel de Física y Frances H. Arnold recibió el de Química.
Sin embargo, los resultados de 2026 demuestran que una mayor atención al problema no garantiza que cada edición incluya mujeres entre las premiadas.

La ciencia avanza, pero la distancia persiste
Los datos internacionales muestran señales de cambio y en 2013, las mujeres representaban el 29.5 % de los investigadores a escala mundial.
Para 2023, esa proporción aumentó al 31.4 % y su participación en las academias nacionales de ciencias también creció, pasando de aproximadamente el 12 % en 2015 al 19 % en 2025.
Estas cifras muestran que la presencia femenina es minoritaria en numerosos espacios donde se toman decisiones científicas.
El desafío consiste en que las investigadoras puedan competir, desarrollar sus proyectos y recibir reconocimiento por sus aportes en condiciones más equitativas.
Los premios científicos Nobel nacieron para distinguir los descubrimientos que más benefician a la humanidad.
Pero después de 125 años, sus registros dejan una contradicción que trasciende las ceremonias y las medallas.
La ciencia avanzó lo suficiente para transformar el mundo, pero todavía enfrenta dificultades para reconocer de manera equitativa a quienes contribuyen a cambiarlo.
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