La cocaína tenía un largo camino por delante cuando tocó territorio hondureño. Llegó desde Sudamérica al oriente del país, pero Honduras no era el destino: era una escala clave.
Allí entraba en escena Mario Rodolfo Mejía Cubillas, alias “Yofo”, señalado por autoridades hondureñas como el líder en el país de una organización transnacional dedicada al tráfico de cocaína.
La estructura tenía su base en Colón y, según documentos judiciales divulgados por Estados Unidos, participó en la distribución de miles de kilogramos de cocaína valorados en millones de dólares.
El mecanismo permitía conectar a proveedores de Colombia con el tramo hondureño de una ruta que después atravesó Centroamérica hasta alcanzar el mercado estadounidense.
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La cocaína llegó desde Colombia
Uno de los primeros eslabones estaba en Colombia. Humberto Cantillo Duran, alias “Niño” o “Juan Carlos”, coordinó el envío de grandes cantidades de cocaína hacia Honduras.
Cantillo también ayudó a encontrar compradores para los cargamentos, entre ellos estaban “Yofo” y el también hondureño Edgardo René Velásquez Navarro, alias “Burro”.
La droga cruzó desde Sudamérica hasta el oriente hondureño y una vez en territorio nacional comenzó otra fase de la operación.
Los cargamentos los descargaron, dividieron y prepararon para ser transportados a través de Honduras, según reconstruyó la justicia estadounidense.
Ese proceso lo supervisó Mejía Cubillas, Velásquez Navarro y Cantillo Duran.

“Yofo”, al frente del tramo hondureño
El papel de Mejía Cubillas no aparece únicamente en los documentos estadounidenses, cuando las autoridades hondureñas desarrollaron la Operación Dragón V, en mayo de 2024, el Ministerio Público identificó a “Yofo” como líder de la organización en Honduras.
Yofo, fue capturado el 6 de mayo de 2024 en la colonia Trejo, en San Pedro Sula, debido a una solicitud de extradición de la Corte del Distrito Este de Virginia.
La investigación hondureña también situó al colombiano Cantillo Duran entre los principales líderes de la estructura y lo vincularon con el envío de grandes cargamentos hacia Honduras.
El objetivo, según el Ministerio Público, era recibir la cocaína en territorio hondureño y mantenerla en movimiento hasta que continuara su recorrido hacia Estados Unidos.
Descargaban, dividían y volvían a mover la droga
La ruta no consistía únicamente en recibir cargamentos, una vez que la cocaína llegaba a Honduras la descargaron, fraccionaron y prepararon para el siguiente tramo.
De acuerdo con la justicia estadounidense, la organización operó desde el oriente hondureño y posteriormente enviaba la droga por Centroamérica.
El recorrido documentado por las autoridades dibuja una cadena: Colombia, Honduras, otros puntos de Centroamérica y finalmente Estados Unidos.
Honduras funcionó así como un punto de recepción y redistribución dentro de una operación transnacional mucho más extensa.
Las conversaciones dejaron al descubierto la operación
Durante años, las autoridades hondureñas interceptaron comunicaciones entre integrantes de la organización.
Las conversaciones permitieron conocer parte de lo que ocurría detrás de los cargamentos.
Hablaban sobre envíos de cocaína, pagos, proveedores sudamericanos y el mercado de la droga en Estados Unidos.
También discutían sobre Estados Unidos como destino final de la cocaína y sobre actos de violencia contra presuntos narcotraficantes rivales.
No todo consiguió atravesar la ruta, en varias ocasiones, las autoridades hondureñas decomisaron grandes cargamentos movilizados por miembros de la estructura.
El Ministerio Público señala que hubo múltiples incautaciones desde 2021.

De la ruta a los bienes
La investigación terminó siguiendo algo más que la cocaína y en mayo de 2024, el Ministerio Público ejecutó 19 allanamientos, tres inspecciones y acciones de privación de dominio sobre 46 bienes vinculados a la estructura.
Los operativos alcanzaron Cortés, Atlántida, Colón, Yoro y Olancho.
Entre los bienes identificados posteriormente por las autoridades figuraron inmuebles, vehículos, haciendas y cabezas de ganado.
La ruta terminó en una prisión de Estados Unidos
Para “Yofo”, el recorrido terminó lejos de Colón, Mejía Cubillas se declaró culpable en Estados Unidos de conspirar para distribuir cocaína con la intención de importarla ilegalmente al país.
El 1 de abril de 2025 lo condenaron a 13 años y cuatro meses de prisión. El “Burro” recibió una sentencia de 12 años, mientras que Cantillo Duran lo condenaron a 15 años.
Las condenas cerraron judicialmente una operación que durante años conectó a proveedores sudamericanos con una estructura asentada en Honduras.
La cocaína llegó desde Colombia, pero en el oriente hondureño encontró hombres encargados de recibirla, dividirla y ponerla nuevamente en camino.
En ese tramo, según las autoridades de ambos países, “Yofo” ocupó una posición central.
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