Elvis Trujillo y Yeferson Vallecillo Cambar pasaron desapercibidos en Honduras, pero en expedientes federales de Estados Unidos aparecieron ligados a una de las estructuras criminales más violentas que operan en barrios latinos de Massachusetts: los Trinitarios.

En 2025, ambos hondureños terminaron esposados y extraditados desde Honduras hacia Estados Unidos, acusados de integrar una red criminal señalada por asesinatos, conspiración mafiosa y violencia organizada.

El foco se puso sobre una estructura criminal nacida en cárceles de Nueva York y se extendió por comunidades latinas en Estados Unidos: la pandilla Trinitarios.

Las autoridades estadounidenses sostienen que participaron en una red violenta vinculada con asesinatos, conspiraciones criminales y delitos federales procesados bajo la Ley RICO; un marco legal utilizado para perseguir organizaciones criminales complejas.

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Los Trinitarios: la pandilla que mutó de grupo callejero a organización criminal

Los Trinitarios surgieron en la década de 1990 dentro del sistema penitenciario de Nueva York, originalmente integrados por jóvenes dominicanos.

Con el tiempo dejaron de ser únicamente una pandilla de barrio para convertirse, según fiscales estadounidenses, en una organización con jerarquías, reglas internas y operaciones criminales coordinadas.

La estructura se expandió hacia Massachusetts y otras ciudades con alta presencia de migrantes latinoamericanos.

Allí comenzaron a reclutar integrantes de distintas nacionalidades, incluidos hondureños.

Los expedientes judiciales sostienen que la organización imponía disciplina mediante castigos violentos, amenazas y asesinatos.

El objetivo era controlar territorios, proteger negocios ilícitos y responder a cualquier desafío de grupos rivales.

En los documentos federales aparecen referencias a reuniones clandestinas, órdenes internas, códigos de conducta y niveles jerárquicos similares a los de estructuras criminales más sofisticadas.

Los hondureños antes de ser extraditados
El 22 de diciembre de 2024, los hondureños Elvis Trujillo y Yeferson Vallecillo Cambar fueron capturados. Foto: Cortesía.

Los hondureños que terminaron en la mira federal

Los expedientes federales describen a Elvis Trujillo como algo más que un miembro de calle dentro de los Trinitarios.

Lo señalan de participar directamente en asesinatos cometidos con extrema violencia en Massachusetts.

Trujillo está acusado del asesinato de Juan Espinal, ocurrido en marzo de 2017. Los fiscales sostienen que el crimen lo ordenó la dirigencia de los Trinitarios.

Ambos habrían emboscado a Espinal mientras caminaba por una calle de Lynn, Massachusetts. La acusación detalla que lo persiguieron y le dispararon hasta matarlo en plena vía pública.

Pero el nombre de Trujillo también aparece ligado al asesinato de Mindy Tran, registrado en noviembre de 2017.

Las investigaciones sostienen que Trujillo y otro individuo intentaron asaltarla durante una transacción de marihuana y que fue él quien disparó el tiro mortal.

Trujillo permanecía ilegalmente en Estados Unidos y que, tras ser condenado en otro caso relacionado con un tiroteo, aceptó ser deportado hacia Honduras.

Según los fiscales, la intención era escapar de la investigación por el asesinato de Tran antes de que los cargos federales terminaran alcanzándolo.

La fiesta de graduación que terminó en una cacería

Las autoridades estadounidenses sostienen que Yeferson Vallecillo Cambar también tuvo un papel clave dentro de uno de los ataques más violentos atribuidos a los Trinitarios en Massachusetts durante 2023.

Los expedientes federales lo vinculan con los asesinatos de Jandriel Heredia y Abraham Díaz, ocurridos en septiembre de ese año durante un tiroteo contra una fiesta de graduación.

Según la acusación, integrantes de los Trinitarios creían —de forma equivocada— que miembros de una pandilla rival asistían a la celebración.

Bajo esa sospecha, realizaron un ataque armado desde un vehículo contra el lugar donde se desarrollaba la fiesta.

La ráfaga de disparos dejó muertos a Heredia y Díaz, además de cinco personas heridas, en una escena que los fiscales describen como una represalia por la reciente muerte de un integrante de los Trinitarios.

Los investigadores sostienen que Cambar ayudó a conseguir el vehículo utilizado en el doble homicidio y que posteriormente colaboró para ocultar y destruir evidencias relacionadas con el ataque.

Huyó hacia Honduras para evitar enfrentar cargos criminales, permanecía en Estados Unidos sin estatus migratorio legal e ingresó sin inspección formal por un puerto de entrada.

El caso refleja cómo los Trinitarios operaban bajo códigos de venganza donde cualquier sospecha podía terminar en ataques indiscriminados y asesinatos en espacios públicos.

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Yeferson Vallecillo Cambar es uno de los hondureños que Estados Unidos señaló como parte de Los Trinitarios. Foto: cortesía.

Redes sociales, música y amenazas

Las investigaciones federales también describen cómo miembros de los Trinitarios utilizaron redes sociales y videos musicales para proyectar poder.

En algunas publicaciones aparecían exhibiendo armas, dinero y mensajes dirigidos a pandillas rivales.

Para los investigadores, ese contenido funcionó como propaganda criminal y mecanismo de intimidación.

La organización también utilizó símbolos, colores y rituales internos para fortalecer el sentido de pertenencia entre sus miembros.

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Elvis Trujillo enfrentó cargos por su participación en dos asesinatos y huyó a Honduras para evitar cargos federales. Foto: cortesía.

Los hondureños extraditados

La extradición de hondureños ligados a los Trinitarios colocó al país dentro de investigaciones internacionales sobre crimen organizado transnacional.

Ya no eran únicamente rutas de cocaína o estructuras tradicionales del narcotráfico, sino pandillas híbridas, grupos urbanos y organizaciones que se alimentan de migración, violencia callejera y redes criminales internacionales.

El caso deja otra señal cómo hondureños no solo migraron buscando oportunidades, sino que terminaron absorbidos por estructuras violentas.

Son hondureños con una historia más oscura: la de jóvenes atrapados entre barrios violentos, lealtades criminales y organizaciones que mutan en verdaderas mafias transnacionales.

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