"Encerrado injustamente, me alejaron de mi amor, me separaron de mi familia… ay Dios mío, qué dolor". La frase no intenta embellecer nada, porque nace desde un lugar donde el tiempo pesa y la distancia duele más.
Denis Arturo Sabillón, un hondureño que lleva cuatro meses detenido en un centro de ICE en Estados Unidos, decidió convertir el encierro en canción, como si escribir y cantar fuera la única forma de no quebrarse mientras su vida quedó suspendida.
A través de un mensaje difundido por su hermano en TikTok, Denis dejó una declaración que resume el sentimiento que lo acompaña desde su detención.
“Estamos presos por ser buenos ciudadanos, por eso escribí esta canción para ustedes”, expresó, en una frase que no busca adornos, sino ser entendida.
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El hondureño y el dolor que se canta
La canción avanza y se vuelve más íntima, más difícil de ignorar, cuando describe lo que quedó fuera de los muros.
“Mis hijos se quedaron llorando, mi corazón se partió en dos, mi esposa también se quebró en llanto, nuestro mundo se nubló”.
Cada verso dibuja una escena que no necesita explicación, porque habla de lo que ocurre cuando una familia se rompe de golpe y sin aviso.
No es solo el encierro de Denis, es la ausencia que se instala en su hogar y que nadie logra llenar.
En el coro, Denis lanza la frase que condensa todo su reclamo y que resuena más allá de su historia personal:
“No debería ser un delito el querer vivir mejor”. En esa línea no hay metáfora, hay una denuncia directa que interpela y sacude.
Una familia que no se rinde
Mientras Denis canta desde el encierro, su familia intenta que su caso no se pierda entre tantos otros.
Su hermana, Kimberly Sabillón, ha hecho un llamado que deja ver la desesperación, pero también la determinación de traerlo de vuelta.
“Todos como familia estamos dispuestos a darle hasta lo que no tenemos para que nos ayuden a liberar a mi hermano. Sentimos que es demasiado injusto lo que están haciendo con él”, expresó.
Su voz no se detiene ahí. Kimberly también habla por quienes comparten esa misma espera interminable dentro de los centros de detención.
“Tiene compañeros que tienen más de un año en detención, y les pido que se toquen la mano en el corazón y que nos ayuden”, agregó, ampliando el foco hacia una realidad que pocas veces logra visibilidad.

Detenidos en el tiempo
El caso de Denis no es aislado, sino parte de una realidad que se repite con demasiada frecuencia.
Migrantes que pasan meses, incluso años, detenidos, atrapados en procesos que avanzan lentamente mientras sus vidas quedan en pausa.
Para muchos, la detención deja de sentirse como un procedimiento migratorio y comienza a parecerse a una condena emocional que no tiene fecha clara de final.
Cantar para resistir
En medio de esa incertidumbre, Denis eligió no quedarse en silencio. Su canción no busca fama ni reconocimiento, sino abrir una ventana hacia lo que ocurre dentro de esos centros de detención.
Canta porque duele, pero también porque espera. Y en cada palabra deja claro que, incluso desde una celda, su voz sigue buscando salir, tocar a alguien y recordar que su historia —como la de muchos— no debería quedar encerrada.
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