En la provincia de Sichuan, al suroeste de China, una pareja que llevaba años criando aves se vio envuelta en una curiosa disputa durante su divorcio: cómo repartir sus 29 pollos.

De acuerdo con el medio local Jimu News, la mujer, identificada por su apellido Tu, y su expareja Yang no contaban con grandes propiedades ni bienes de valor.

Su único patrimonio era su pequeña granja, donde criaban en total 53 aves: 29 pollos, 22 gansos y 2 patos.

¿Por qué se originó la pelea por los pollos'

Mientras tanto, los gansos y patos podían dividirse de forma equitativa, los pollos causaron un problema: había uno de más.

Tu argumentó que ella misma había criado a las aves y que sentía un apego especial por ellas, por lo que merecía quedarse con el pollo adicional.

Yang, en cambio, defendió que él también había invertido tiempo y esfuerzo en su cuidado, y no estaba dispuesto a ceder.

Los intentos por resolver el dilema a través de la familia fracasaron. Ni los padres de ambos ni sus hijos quisieron involucrarse. Fue entonces cuando el juez Chen Qian intervino con una propuesta poco común.

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Imagen referencial de granja de pollos.

Un final con sabor a despedida

El magistrado sugirió dos opciones: que la persona que se quedara con el pollo sobrante compensara económicamente al otro o, en cambio, que cocinaran el ave y la comieran juntos como una “comida de despedida” antes de firmar su divorcio.

La propuesta no solo buscaba resolver el problema de forma práctica, sino que también estaba inspirada en la filosofía confuciana, que promueve la armonía y el respeto mutuo incluso en momentos de ruptura.

En la tradición china, el concepto de li simboliza los actos rituales que preservan el equilibrio en las relaciones humanas y con la naturaleza.

Finalmente, Tu y Yang aceptaron sentarse a la mesa y compartir el último pollo de su matrimonio, cerrando así una etapa de sus vidas.

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