Una deportación ordenada en 1999 volvió 27 años después para poner en riesgo la ciudadanía estadounidense de un hondureño.

En medio están dos nombres: Benjamín Hernández y Luis Elder Alvarado. Estados Unidos sostiene que corresponden a la misma persona y que el hondureño utilizó una identidad diferente después de recibir una orden para abandonar el país.

Ahora, fiscales federales buscan que un tribunal le retire la ciudadanía que obtuvo en 2008, según informó el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

De interés: Apuñaló a dos en una fiesta infantil: 18 años después atacó de nuevo

El hondureño y una deportación bajo otro nombre

El caso se remonta a más de dos décadas antes de que Hernández se convirtiera en ciudadano estadounidense.

Según la demanda, el hondureño ingresó ilegalmente a Estados Unidos utilizando el nombre “Luis Elder Alvarado”.

Bajo esa identidad recibió una orden de deportación en 1999, pero su historia migratoria no terminó allí.

Las autoridades estadounidenses aseguran que posteriormente utilizó el nombre Benjamín Hernández en otros procedimientos migratorios.

Ese cambio es ahora una pieza central del proceso que podría terminar con la pérdida de su ciudadanía.

las dos identidades
Según la Fiscalía de EE. UU., el hondureño utilizó el nombre Luis Elder Alvarado cuando recibió una orden de deportación en 1999 y posteriormente Benjamín Hernández, identidad con la que obtuvo la ciudadanía en 2008.

La ciudadanía

Con el nombre Benjamín Hernández, el hondureño continuó su proceso migratorio y posteriormente contrajo matrimonio con una ciudadana estadounidense.

Finalmente consiguió naturalizarse como ciudadano de Estados Unidos en 2008 y el Gobierno sostiene, sin embargo, que había un obstáculo que nunca desapareció: la antigua orden de deportación asociada a Luis Elder Alvarado.

Según la demanda, esa orden permanecía pendiente cuando Hernández solicitó ajustar su estatus migratorio.

Las autoridades alegan además que tergiversó su identidad y antecedentes migratorios y ocultó información relevante durante el proceso.

Las huellas conectaron las identidades

El paso de los años no cerró el expediente y la Fiscalía informó que está utilizando comparaciones de huellas dactilares para detectar casos de personas que presuntamente cambiaron de identidad antes de obtener la ciudadanía.

El fiscal federal Russ Ferguson señaló que esta herramienta se usa para identificar posibles fraudes de naturalización.

En el caso de Hernández, las autoridades sostienen que las dos identidades están vinculadas a la misma persona.

El hondureño no es el único bajo investigación, la Fiscalía también presentó acciones civiles contra ciudadanos originarios de China y Corea del Sur por supuestas irregularidades migratorias.

huellas dactilares

Una ciudadanía obtenida hace 18 años

La ofensiva contra Hernández ocurre 18 años después de que obtuvo la ciudadanía estadounidense y 27 años después de la orden de deportación que ahora aparece nuevamente en su expediente.

El Gobierno estadounidense pretende que un tribunal revoque su naturalización y cancele su certificado de ciudadanía.

La legislación estadounidense permite iniciar ese procedimiento cuando las autoridades consideran que una naturalización fue obtenida ilegalmente, mediante ocultamiento de información relevante o declaraciones falsas deliberadas.

El proceso contra el hondureño está identificado como U.S. v. Benjamin Hernandez, caso 3:26-cv-683.

Por ahora, Hernández conserva su ciudadanía estadounidense, mientras las acusaciones del Gobierno deberán resolverse judicialmente.

Todavía no existe una sentencia que determine que el hondureño cometió fraude en su proceso migratorio.

Pero aquel expediente migratorio de 1999 no quedó sepultado por el tiempo y se volvió a reabrir.

Veintisiete años después, la deportación bajo otro nombre amenaza la ciudadanía que consiguió casi una década más tarde.

Lea también: Gobierno Trump mantendrá deportaciones 'le guste o no' a María Elvira Salazar