Roatán aparece en un expediente federal de Estados Unidos no por sus playas ni por el turismo, sino por el papel que presuntamente tuvo su aeropuerto dentro de un plan narco: recibir un avión cargado de cocaína, descargarlo y evitar que las autoridades hondureñas detectaran la operación.

La acusación sustitutiva presentada ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York señala que entre octubre y noviembre de 2015 se conspiró para transportar cientos de kilogramos de cocaína desde Venezuela hacia Estados Unidos.

Para ello utilizaron entre otros puntos, el Aeropuerto Internacional Juan Manuel Gálvez, en Roatán.

El documento, presentado el 28 de junio de 2016, tiene como acusado a Roberto de Jesús Soto García y conecta la operación con Efraín Antonio Campo Flores y Franqui Francisco Flores de Freitas.

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El aeropuerto de Roatán no era una escala cualquiera para el narco

La acusación estadounidense describe tareas concretas que presuntamente debía facilitar Soto García en el aeropuerto hondureño.

Según el expediente, durante conversaciones grabadas por las autoridades, el acusado aceptó proporcionar información relacionada con los horarios del aeropuerto.

También, colaborar con la llegada de la aeronave cargada de cocaína y participar en la extracción de la droga del avión.

Había además otro objetivo: tomar medidas para evadir la detección de Aduanas y del personal de seguridad hondureño destacado en el aeropuerto de Roatán.

Ese detalle coloca al aeropuerto como una pieza operativa del plan narco y no únicamente como un punto dibujado dentro de la ruta.

La acusación, sin embargo, no establece en estas seis páginas que el cargamento aterrizó efectivamente en Roatán.

Lo que documenta es la conspiración y las acciones que supuestamente se acordaron para facilitar su recepción.

El plan de Soto García

Dos reuniones en Honduras en dos días

Antes de que noviembre de 2015 avanzara, el plan dejó reuniones en territorio hondureño.

La Fiscalía señaló que alrededor del 5 de noviembre de 2015, Soto García y otras personas conocidas y desconocidas participaron en una reunión en Honduras en la que se discutió, entre otros asuntos, una transacción de cocaína.

Un día después, alrededor del 6 de noviembre, hubo otra reunión en Honduras y esta vez el expediente identifica a Soto García y a Franqui Francisco Flores de Freitas, además de otras personas, y vuelve a señalar que allí se habló de una transacción de cocaína.

Dos reuniones consecutivas y la planificación alrededor del aeropuerto permiten reconstruir cómo Honduras se incorporó al esquema descrito posteriormente ante una corte estadounidense.

De Venezuela hacia Estados Unidos

Contra Soto García, la Fiscalía formuló una acusación por conspirar para importar sustancias controladas hacia Estados Unidos.

Además por participar en un esquema destinado a fabricar o distribuir droga sabiendo que terminaría introducida ilegalmente en ese país.

El expediente especifica que la sustancia involucrada era cinco kilogramos o más de cocaína, aunque la descripción inicial habla de un cargamento de cientos de kilos.

ruta narco

Lo que el expediente deja al descubierto

El documento judicial tiene una década, pero ofrece una fotografía precisa de cómo los fiscales estadounidenses reconstruyeron el plan narco alrededor de Honduras: no se limitaron a mencionar al país como territorio de tránsito.

La acusación describe reuniones, información sobre horarios, coordinación para recibir una aeronave.

Además de una descarga de cocaína y maniobras destinadas a impedir que los controles hondureños descubrieran la operación.

El expediente no identifica en estas páginas a funcionarios hondureños como participantes ni demuestra que los controles del aeropuerto fueran efectivamente vulnerados.

Lo que sí deja escrito es que burlarlos formó parte del plan. Y es precisamente allí donde Roatán adquiere otra dimensión dentro del caso.

El aeropuerto no debía ser solamente atravesado; debía convertirse, según la acusación, en el lugar donde un avión cargado de cocaína llegara, descargara y continuara la operación sin levantar la alarma.

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