Con la esperanza de poder obtener un ingreso extra Felipe, un hombre de 82 años, decidió alquilar una de sus viviendas; sin embargo, no esperaba que se convertiría en una pesadilla.

Su inquilina, una mujer de 61 años de nacionalidad venezolana, no solo dejó de pagar el alquiler desde 2021, sino que ha convertido su día a día en un verdadero infierno.

Según el diario El Mundo, la deuda por impago supera ya los 40,000 euros (más de 1 millón de lempiras). Pero el problema no es solo la deuda, sino que también Felipe ha sido víctima de amenazas de muerte, insultos y hasta ataques físicos.

En uno de los episodios más insólitos y perturbadores, la mujer le lanzó una rata muerta con ayuda de un recogedor, hecho que quedó registrado en video.

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Brujería, insultos y miedo en la comunidad

La inquilina, que reside en el inmueble tras la separación de su pareja, no solo cambió la cerradura y se apropió de la casa, sino que también ha comenzado a recibir a extraños, lo que ha generado sospechas sobre posibles actividades económicas irregulares.

A esto se suman rituales extraños y gestos considerados por los vecinos como prácticas de brujería.

"Hace gestos con los dedos, hace cruces, me lanza maldiciones… me tiemblan las piernas cada vez que la veo", confiesa Felipe, visiblemente afectado. La comunidad no ha quedado al margen: varios vecinos aseguran haber sido insultados, amenazados y hasta agredidos físicamente. "Nos ha pintado cosas, ha golpeado a algunos… estamos con miedo. Esto se está saliendo de control", relatan.

Facturas impagables y una salud en declive

Además de la deuda del alquiler, Felipe se ha visto obligado a asumir gastos excesivos de agua y luz, ya que la inquilina deja los grifos abiertos y mantiene todo encendido. "Acabo de pagar 219 euros por agua y 250 por luz. Sé que tiene dinero, pero no entiendo por qué no paga", lamenta.

El anciano ha tenido que instalar cámaras de seguridad y solo puede salir acompañado por vecinos. La ansiedad y los ataques de pánico se han vuelto parte de su rutina.

"No puedo sacar ni a mi perrita. Me siento atrapado en mi propia casa. Estoy pidiendo justicia", clama con desesperación.