Pidieron protección en Estados Unidos, pero sus casos de asilo terminaron cerrados con un destino que muchos probablemente nunca contemplaron cuando emprendieron el viaje: Honduras.

Entre agosto de 2025 y finales de junio de 2026 fueron pretermitidas 7,606 solicitudes de asilo de personas de más de 25 nacionalidades, sin incluir a hondureños.

A estos extranjeros se les designó la deportación hacia Honduras bajo el Acuerdo de Cooperación en Materia de Asilo (ACA).

La cifra procede de Mobile Pathways, organización que analiza datos públicos de los tribunales migratorios estadounidenses obtenidos mediante la Ley de Libertad de Información (FOIA).

Esos datos los divulgó Third Country Deportation Watch, proyecto conjunto de Refugees International y Human Rights First.

El número, sin embargo, no significa que las 7,606 personas ya las deportaron a Honduras ni que todas necesariamente terminarán en el país.

Hasta junio de 2026 se tenía conocimiento de aproximadamente 80 extranjeros efectivamente trasladados desde Estados Unidos hacia Honduras bajo el ACA.

La diferencia entre ambos números revela una dimensión del acuerdo que no puede observarse únicamente contando los extranjeros que bajan de los vuelos en San Pedro Sula.

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Colombianos, ecuatorianos y mexicanos entre los casos de asilo

Los casos de asilo alcanzados por el mecanismo corresponden a personas procedentes de más de 25 países.

Los grupos más numerosos identificados por Mobile Pathways son 1,959 ecuatorianos, 1,508 mexicanos, 1,289 colombianos, 932 guatemaltecos, 643 nicaragüenses, 577 peruanos y 451 salvadoreños.

Todos tenían algo en común: no eran hondureños y solicitaron protección en Estados Unidos.

La preterminación permite cerrar el procedimiento antes de que exista una resolución sobre el fondo de la solicitud.

En casos vinculados al ACA, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) presentó mociones para poner fin anticipadamente a procesos con el propósito de remover a los solicitantes hacia Honduras.

Entre los casos documentados figuran un guatemalteco que alegó temor de persecución por su orientación sexual.

También, un boliviano que aseguró huir de daños relacionados con su participación en protestas políticas y un nicaragüense que denunció persecución por actividades políticas contra el gobierno de su país.

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Honduras aceptó recibir 10 extranjeros al mes

La dimensión de los expedientes contrasta con lo establecido inicialmente entre ambos gobiernos.

El Plan de Acción de Implementación Conjunta contempló que Honduras recibiría 10 nacionales de terceros países cada mes, hasta alcanzar un máximo de 240 durante dos años.

Inicialmente serían ciudadanos latinoamericanos de habla hispana que no necesitaran visa para ingresar a Honduras, aunque el país se reservó la posibilidad de superar ese límite o aceptar personas de otras nacionalidades.

Cubanos y venezolanos quedaron fuera del alcance inicial debido al requisito hondureño de visa.

El acuerdo también contempló la creación del Centro Integral para la Atención de los Solicitantes de Protección, bajo responsabilidad del Instituto Nacional de Migración y con participación de otras instituciones relacionadas con derechos humanos, seguridad y protección de la niñez.

Su función sería recibir a las personas que trasladan, tramitar solicitudes de protección y gestionar retornos voluntarios.

Siete mexicanos iniciaron el camino, luego llegaron otros latinoamericanos

Los primeros traslados conocidos bajo el acuerdo de asilo ocurrieron el 10 de octubre de 2025, cuando Estados Unidos envió a Honduras a siete mexicanos que cruzaron la frontera estadounidense y solicitaron protección.

En noviembre de 2025, llegaron nueve personas procedentes de Colombia, Nicaragua, Ecuador y Guatemala.

En diciembre trasladaron otras nueve de Ecuador, Colombia, Perú, El Salvador y Nicaragua.

Los movimientos continuaron durante 2026: siete hombres en enero; siete personas en febrero; diez en marzo; nueve en abril; diez en mayo y ocho más durante junio.

Los vuelos estadounidenses con deportados hacia Honduras, incluidos los extranjeros trasladados bajo el ACA, aterrizan en San Pedro Sula.

Sin embargo, según la información recopilada por Third Country Deportation Watch, solo una pequeña proporción de los extranjeros trasladados permaneció en Honduras para solicitar asilo.

Otros regresaron a sus países de origen o emprendieron nuevamente camino hacia el norte.

traslados
Un grupo de migrantes que se negaron a desembarcar de un vuelo de deportación a África fueron trasladados a Guinea Ecuatorial, según informes. Foto: DHS.

También llegan extranjeros fuera del acuerdo de asilo

El ACA tampoco explica todos los extranjeros que Estados Unidos envía hacia Honduras. Entre octubre de 2025 y marzo de 2026, más de 90 guatemaltecos los deportaron desde Estados Unidos hacia territorio hondureño fuera del mecanismo del ACA.

Según la documentación recopilada, las autoridades hondureñas los trasladaron posteriormente en autobús hacia Guatemala.

A estos movimientos se sumaron los mexicanos enviados fuera del acuerdo. Honduras comenzó a recibirlos entre mayo y junio de 2026 y para mediados de julio ya habían llegado 165.

Otros 37 mexicanos los enviaron a Honduras a mediados de agosto, esto significa que existen dos fenómenos paralelos: extranjeros trasladados bajo el acuerdo de asilo y ciudadanos de terceros países deportados hacia Honduras mediante otros procedimientos.

Honduras y Estados Unidos ampliaron el alcance del acuerdo

El ACA se suscribió en marzo de 2025 y posteriormente se divulgó mediante un aviso publicado el 8 de julio de ese año en el Registro Federal de Estados Unidos.

Bajo este tipo de acuerdos, Estados Unidos puede impedir que determinados solicitantes tramiten su petición de asilo en territorio estadounidense y trasladarlos a un tercer país para buscar protección.

En junio, además, el acuerdo se modificó para establecer su aplicación retroactiva a personas que solicitaron protección en Estados Unidos antes de su entrada en vigor.

Esa modificación abrió la posibilidad de utilizar el mecanismo en expedientes migratorios que llevaban años dentro del sistema estadounidense.

Precisamente algunos de esos casos terminaron en tribunales federales de Estados Unidos, donde solicitantes impugnaron la aplicación del acuerdo y la terminación anticipada de sus procesos de asilo.

medidas migratorias
La segunda administración Trump ha recurrido ampliamente a la deportación de migrantes a países distintos de los suyos. Un informe reciente muestra cómo está ampliando esta práctica. (Illustration: Fatima Ruiz/Midjourney).

Un sistema hondureño con pocos refugiados

La pregunta que queda detrás de los miles de expedientes es la capacidad que tiene Honduras para recibir y procesar solicitudes adicionales de protección.

El país alberga aproximadamente 298 refugiados, mientras varios cientos de personas permanecen a la espera de una resolución sobre sus solicitudes.

Durante 2025, las peticiones de asilo se cuadruplicaron respecto a 2024, aumentó la presión sobre un sistema que se redujo.

Human Rights Watch advirtió sobre problemas estructurales que persisten en Honduras, entre ellos inseguridad, pobreza, corrupción, interferencia política en el sistema judicial y violencia contra defensores ambientales.

El país también enfrenta su propio fenómeno de desplazamiento interno, estimado en alrededor de 423,845 personas.

La paradoja comienza entonces a tomar forma: mientras miles de hondureños migran o los deportan desde Estados Unidos, Honduras pasó a ocupar otro lugar dentro de la política migratoria estadounidense,

Y es el de posible destino para extranjeros que llegaron a Estados Unidos buscando precisamente un lugar donde sentirse protegidos.

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